Las acciones de Accenture se hundían este jueves más de un 17 % en la Bolsa de Nueva York tras rebajar la consultora sus previsiones de ingresos para el año. Pero eso es solo una parte del problema. La compañía acumula una caída del 51 % en lo que va de 2026. El castigo no responde a un problema de gestión, sino al temor del mercado a que la inteligencia artificial erosione el modelo de negocio del sector. El batacazo bursátil no es solo un problema financiero para la empresa. Se ha convertido en un factor clave de retención de talento que ha afectado también a la sociedad española, según explican varias fuentes del sector consultadas por este diario. La razón está en la mecánica de la retribución de los socios y directivos sénior. Una parte de su variable se paga en acciones de la propia compañía, no en efectivo. Esas acciones se conceden en el momento del 'bonus', pero no son líquidas de forma inmediata. Se liberan por tramos a lo largo de varios años. Hasta que cada tramo no vence, el socio no puede venderlas, y, si abandona la firma antes de tiempo, pierde la parte pendiente. Ese instrumento funciona, en condiciones normales, como un candado. Cuanto más vale la acción, más cara es la puerta de salida. Pero, al bajar la acción, la situación cambia. La cotización de Accenture se había multiplicado por tres en los últimos cinco años, y muchos socios acumulaban paquetes con plusvalías importantes sobre el papel. La caída del 51 % en lo que va de 2026 amenaza con borrar parte de esas ganancias. La mecánica que describen es la del miedo a perder lo ganado. Un socio que vio cómo sus acciones se revalorizaban un 250 % prefiere materializar parte de esa ganancia antes que aguantar con la duda de hasta dónde puede llegar la caída. Una caída que el sector ve difícil que se reponga, pues es un problema estructural que afecta a toda la industria, no solo a Accenture. Desde Accenture explican que han registrado un buen crecimiento de ingresos en los resultados trimestrales publicados el pasado jueves, y en Accenture en España siguen incorporando talento, con capacidades de IA, datos y ciberseguridad, con el que desarrollan proyectos innovadores para nuestros clientes. Añaden que su foco está en ofrecer desarrollo profesional a largo plazo, aprendizaje continuo y la oportunidad de trabajar en proyectos de reinvención con la IA. Salidas de socios El movimiento ya se está notando, y no solo en España, según describen fuentes del sector. El perfil que dibujan es el de directivos de entre 50 y 55 años. Algunos optan por la jubilación anticipada, con el patrimonio acumulado por la revalorización de la acción de los últimos años. Otros emprenden por cuenta propia, en muchos casos en 'startups' enfocadas a la automatización del desarrollo de 'software', justo el negocio del que salen. Un tercer grupo aterriza en competidores. En paralelo, los rivales han movido ficha. EY ya se llevó en marzo a tres socios de Accenture, Bernabé Marcos, Antonio Prieto y Félix Sánchez, junto a un equipo de unas 20 personas, para reforzar su práctica de IA y 'data analytics'. Los tres se integraron en el área de 'consulting' que dirige Ignacio Rel, una división que en España supera los 300 millones de euros de ingresos. La unidad de IA y 'data analytics' de EY roza ya los 300 profesionales tras esa operación. TE PUEDE INTERESAR El último fichaje, ya esta semana, lo ha cerrado KPMG. La firma ha incorporado a Miguel Valdivieso, hasta ahora 'managing director' de 'talent & organization' en Accenture, como socio responsable de su consultoría de transformación de recursos humanos. Se integra en el área de Transformación y Tecnología de 'consulting corporates', que la firma cifra en más de 1.000 profesionales en España. Abismo en las consultoras tecnológicas El golpe bursátil del jueves no afectó solo a la firma estadounidense. La francesa Capgemini se dejó un 8,87 % en la Bolsa de París, hasta los 89 euros, y cerró en mínimos de las últimas 52 semanas. La estadounidense Cognizant caía más de un 10 % en Nueva York, hasta los 43,88 dólares, también en su nivel más bajo del último año. Jefferies advirtió este jueves en un informe a clientes que el múltiplo de valoración de Accenture seguirá presionado. El banco califica los resultados de decepcionantes y avisa de que reavivarán las dudas sobre si la demanda aguantará en un mundo dominado por la inteligencia artificial, sobre todo tras los últimos avances en los modelos y en los agentes de IA. El problema, señala, es que ese miedo no se puede rebatir. Nadie puede probar que la IA no vaya a erosionar el negocio, de modo que la sospecha seguirá lastrando la cotización. Su recomendación es la de mantener, con un precio objetivo de 185 dólares, lejos de los más de 300 a los que llegó a cotizar la acción. TE PUEDE INTERESAR La crisis tiene un componente estructural que va más allá del precio de la acción. Lo que el mercado está descontando es si el modelo de negocio de las grandes consultoras intensivas en mano de obra tiene futuro frente a la inteligencia artificial. Accenture se ha apoyado durante décadas en grandes proyectos de desarrollo a medida e implantaciones masivas que exigen miles de profesionales facturando horas. Es precisamente ese trabajo el que los nuevos modelos de IA y los agentes están en condiciones de hacer. "A medida que los clientes visualicen que hay formas de trabajar mucho más eficientes gracias a la IA, van a exigir ajustes económicos en los contratos", apunta una fuente del sector. La hipótesis es que la presión sobre los precios obligará a transformar el modelo operativo. Las firmas con una capa de consultoría estratégica, funcional y sectorial, la que se necesita para diseñar y supervisar el trabajo de la IA, resistirán mejor. Las generalistas con grandes plantillas, en cambio, tendrán que reducir tamaño o reposicionarse. En esa categoría sitúan estas fuentes a la propia Accenture y a Capgemini, y también a la española Indra. Hay una señal que apunta en esa dirección dentro de los propios resultados de Accenture. Las nuevas reservas de negocio del trimestre sumaron 19.300 millones de dólares, un 3 % menos a tipo de cambio constante que un año antes. Pero el desglose da pistas. Las contrataciones de consultoría crecieron un 13 %, hasta los 10.260 millones, mientras que las de servicios gestionados, el negocio de 'outsourcing' más expuesto a la automatización, se desplomaron alrededor de un 15 % interanual, hasta los 9.060 millones, según el desglose de Jefferies.