El decepcionante 0-0 frente a Cabo Verde con el que España comenzó su andadura en la fase final de la Copa del Mundo 2026 de fútbol generó juegos lingüísticos incluso lejísimos de nosotros. “Desteñido debut de La Roja”, titulaba el Diario de Centro América, un medio guatemalteco muy peculiar, pues es una mezcla de diario oficial —de BOE de allí, para entendernos— y de periódico informativo convencional, impreso y en línea. Menos mal que seis días después recuperamos el color frente a Arabia Saudí.
Una simple búsqueda en la red certifica que el apelativo de La Roja para la selección española está de nuevo en auge en medios de comunicación de todo el arco ideológico, tras algunas dudas en años pasados, especialmente en la prensa conservadora. ¡Hasta en la publicidad la podemos ver ahora! Por ejemplo, en la de Movistar vinculada al torneo.
En los años dorados de Luis Aragonés y Vicente del Bosque en el banquillo, en los que España encadenó varios títulos de mucho postín —campeona en la Eurocopa de 2008, disputada en Austria y Suiza; campeona en la Copa del Mundo de 2010, disputada en Sudáfrica; y campeona de nuevo de la Eurocopa de 2012, disputada en Polonia y Ucrania—, lo de La Roja se convirtió en un apelativo positivo, reputacional, casi en un sinónimo de La Vencedora o La Ganadora. ¡Algo insoportable para los que, en la derecha política y mediática, entienden ese adjetivo sobre todo en la quinta acepción del Diccionario de las Academias: “Izquierdista, especialmente comunista”.












