El amanecer en la dársena de Escombreras arroja las primeras luces del día sobre el movimiento constante de grúas, tuberías y buques mercantes. Para quienes trabajan en el puerto de Cartagena, el atraque de un buque químico parece una operación rutinaria. Sin embargo, detrás de la llegada en la noche del jueves del Chemical Luna se esconde una controversia que conecta a la Región de Murcia con el conflicto palestino-israelí.
La Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina (RESCOP) y Boicot, Desinversiones y Sanciones de Murcia (BDS Murcia), alertaban esta semana de la llegada este viernes al puerto cartagenero de un nuevo cargamento de ácido fosfórico procedente de Israel. Denuncian que la multinacional Israel Chemicals Limited (ICL) sigue introduciendo en España, a través de la Región de Murcia, materias primas procedentes de territorios ocupados, una actividad que consideran incompatible con el derecho internacional y con las medidas adoptadas por el Gobierno español.
Según la información recopilada por ambos colectivos a partir de registros portuarios y plataformas de seguimiento marítimo, el buque Chemical Luna, con bandera de Malta y procedente del puerto israelí de Ashdod, tenía prevista la descarga de 2.010 toneladas de ácido fosfórico en Escombreras. Una operación que ha vuelto a situar en el centro de la polémica a ICL Group, uno de los gigantes mundiales de la industria química y de fertilizantes, cuya presencia en la Región de Murcia es mucho más relevante de lo que podría parecer a simple vista.







