NoticiaCon un discurso de mano dura y una campaña impulsada por la IA, el abogado será el próximo huésped de la Casa de Nariño.Abelardo de la Espriella Foto: Daniel Fernando LópezPERIODISTA JUDICIAL21.06.2026 22:59 Actualizado: 21.06.2026 22:59
Por primera vez en la historia democrática del país, un candidato llega a la Presidencia enarbolando un discurso en contra de los partidos tradicionales y del llamado establishment. El abogado Abelardo de la Espriella es el nuevo huésped de la Casa de Nariño, con más de 12,9 millones de votos y sacándole una escasa ventaja, de menos del 1 por ciento, a Iván Cepeda, el candidato del oficialismo y del otro extremo del espectro ideológico: la izquierda que, en una movida pendular, hace cuatro años montó a Gustavo Petro.Aunque ese resultado ‘cabeza a cabeza’ muestra, como nunca antes, a un país dividido, De la Espriella logró la ventaja capitalizando la oposición al actual Gobierno. La campaña del ‘Tigre’, según diferentes expertos en marketing político, es un caso de éxito calcado de otras fórmulas de la ultraderecha que se impuso en otros países del Cono Sur como Bolivia, Ecuador, Chile y Argentina.Rápidamente posicionó su eslogan ‘Firme por la patria’, acompañado del saludo militar. Se ‘apropió’ de la camiseta de la Selección Colombia y, a través de miles de grupos de WhatsApp, logró ganar adeptos y crear comunidad al estilo de las empresas multinivel. Además, fue el ‘rey’ del contenido hecho con inteligencia artificial (IA), que difundió con mensajes sumamente emocionales. “Tigre, tigre de mi vida, vos sos la alegría de mi corazón. Vamos, vamos colombianos, a ganarle a Petro por nuestra nación”, sonaba en una de sus cuñas.Abelardo de la Espriella y su fórmula vicepresidencial José Manuel Restrepo. Foto:Captura de pantalla“Estuvo muy bien asesorado y su campaña, en comparación con la de Cepeda, se vio mucho más profesional. Toda la estrategia lo posicionó como el representante de ‘los nunca’, y el uso de la camiseta de la Selección Colombia en plena temporada mundialista fue un plus. Él apostó mucho más por las redes sociales que su contendor. Si bien Cepeda aumentó las publicaciones en las últimas dos semanas, fue demasiado tarde para remontar”, le dijo a este diario Alessandro Iácono, experto en estrategia electoral.De la Espriella nació en Montería, tiene 47 años, es esposo de Ana Lucía Pineda y papá de Lucía, Salvador, Filippo y Francesca. Es uno de los penalistas con más renombre, pero también uno de los más polémicos. Fue el abogado de Natalia Ponce de León, la mujer víctima de un ataque con ácido, y logró que estos casos se judicializaran como tentativa de homicidio y no como lesiones personales. Así mismo, representó a la familia de Rosa Elvira Cely, la mujer víctima de un brutal empalamiento, y cuyo caso motivó la aprobación de la ley que tipifica el delito de feminicidio en Colombia.Pero también fue el defensor de Álex Saab, señalado testaferro del dictador venezolano Nicolás Maduro y recientemente extraditado a Estados Unidos; de David Murcia Guzmán, cabeza de la mayor pirámide que ha existido en el país (DMG), y de parapolíticos como Dieb Maloof, Rocío Arias y Eleonora Pineda.En su lista de exclientes cuestionados aparecen los primos Nule, condenados por el carrusel de la contratación, y Jorge Pretelt, exmagistrado de la Corte Constitucional condenado por corrupción en la revisión de tutelas de ese tribunal. Algunos de ellos, como Murcia, lo denunciaron por supuestamente hacer cobros para amañar procesos, pero lo cierto es que hoy no hay ninguna investigación en su contra por su trabajo como abogado. “¿Por qué no me denunciaron hace 18 años cuando supuestamente pasó y sí ahora que voy ganando la Presidencia?”, cuestionó el ganador del preconteo.Las críticas a su defensa a estos personajes polémicos, sin embargo, se quedan en el plano de las valoraciones personales. Constitucionalmente, toda persona tiene derecho a ser defendida. Pero, además, De la Espriella dice que cuando representó a Saab no sabía de sus nexos con el régimen chavista y que Murcia le entregó una contabilidad falsa. Así mismo, que jamás asesoró a narcotraficantes. “Mis odiadores dicen que yo soy el abogado de la mafia. Y yo nunca fui abogado de mafiosos. No porque no tuviesen derecho a un abogado, sino porque el ambiente nunca me gustó”, dijo en entrevista con Bocas.Abelardo se jacta de haber sido, en su momento, el penalista que más cobraba en el país y de haber amasado, a punta de litigio, la fortuna que, antes de lanzarse a la Presidencia, presumía entre lujos. Tiene avión privado, una colección de relojes —que asegura ya no usa— y marcas de ron y vino, que todavía mantiene. De hecho, una de las ‘ñapas’ de su campaña fue el merchandising de la marca ‘Defensores de la Patria’, con relojes y hasta tenis con la imagen de un tigre o los colores de su movimiento.Multitudinario cierre de la campaña de Abelardo De la Espriella, en Buga, Valle del Cauca. Foto:Samir RojasEl nuevo presidente de la República se impuso con un discurso enfocado en la seguridad aplicada con ‘mano dura’, la defensa del capital privado, el sí al fracking, el catolicismo, las simpatías con Estados Unidos y la defensa de la “familia tradicional”, así como con su oposición al aborto y al matrimonio igualitario. Sobre estos dos últimos temas, sin embargo, aseguró que respetaría las decisiones ya adoptadas por la Corte Constitucional.Estas posturas le merecieron apoyos regionales de esa línea de la derecha ‘pura y dura’, como los de Javier Milei, presidente de Argentina, y Keiko Fujimori, quien lidera el preconteo en Perú. Sin embargo, otras de las críticas que recibe es por haber dado un giro de 180 grados sobre estas banderas. Hace una década era ateo y en sus tiempos de litigante defendía la adopción gay. Él dice que cambió su posición cuando fue padre y comprendió “el valor de una crianza con las figuras presentes de papá y mamá”.Dos décadas de litigio y algunos años en los medios le han dado la destreza de esquivar con gracia estas contradicciones. Es alegre, dicharachero, entrador, la fiel estampa de su gentilicio costeño. Ese carisma también le ganó afinidad en el interior del país, aunque para acercarse a los rolos y cachacos acertó con el exministro de Hacienda José Manuel Restrepo como fórmula vicepresidencial.Quería ser periodista, cuando tenía 10 años fue el conductor de un programa que se llamaba La voz de Montería y a los 12 presentó Inquietudes juveniles en Telecaribe. Es hijo y nieto de ‘Abelardos’. Su padre, Abelardo de la Espriella Juris, tuvo trayectoria en la vida pública de Córdoba. En la década de los ochenta fue diputado por el Partido Liberal y, en 1989, magistrado del Tribunal. En 1994, intentó, en dos oportunidades, llegar a la Gobernación de Córdoba. En 2002, buscó un escaño en el Senado con el aval del movimiento Alternativa Democrática. Y ese mismo año fue designado por el entonces presidente Álvaro Uribe como notario en Cartagena.El nuevo jefe de Estado prometió eliminar “9 o 10” de los 19 ministerios que existen, porque “Colombia tiene más de 700.000 funcionarios y contratistas que le sobran”, fumigar “las más de 330.000 hectáreas de coca y bombardear los campamentos del narcoterrorismo”.Abelardo de la Espriella y su esposa, Ana Lucía Pineda. Foto:Instagram: @analu_pinedaSara Valentina Quevedo DelgadoRedacción Justicia Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













