INGLEWOOD, California, EE.UU. (AP) — Irán dio otro paso para avanzar a la fase siguiente de la Copa del Mundo el domingo, pero una vez más lo que ocurrió fuera del campo dominó la conversación.Al concluir el partido, al menos un asistente que llevaba una camiseta con la bandera prerrevolucionaria fue detenido por un intento de correr hacia el terreno de juego. Y después, aunque las manifestaciones fueron más discretas que las del lunes, un reportero de The Associated Press observó a un aficionado que se enfrascó en un altercado con manifestantes y que fue subido a una ambulancia.Pero antes incluso de que comenzara el partido, el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos Markwayne Mullin afirmó el domingo que los iraníes habían “intentado meter a alguien ayer” que tenía vínculos directos con la Guardia Revolucionaria de Irán. En un comunicado, la federación de fútbol rechazó enérgicamente esas afirmaciones.

“El alegato de que un representante oficial de la Federación Iraní de Fútbol intentó abordar ayer un vuelo para ingresar a Estados Unidos y se le impidió hacerlo es una mentira rotunda e indefendible”, señaló el comunicado.

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Mullin declaró a Fox News que la mayoría de los equipos viajan con alrededor de 120 personas, pero que Estados Unidos había aceptado a 53 en el caso de Irán. Indicó que el resto de las personas para las que Irán había intentado obtener visas tenían “vínculos directos con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y no forman parte de su grupo habitual de viaje”.