VinosMientras drones y algoritmos radiograf�an la vi�a y ordenan el caos de cifras, este especialista en transformaci�n digital reivindica un modelo en el que la tecnolog�a hace el trabajo sucio y la intuici�n del bodeguero firma el vino�lex Ray�n, especialista en Inteligencia Artificial y transformaci�n digitalActualizado Lunes,

junio

01:30La Inteligencia Artificial ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una pieza m�s del puzle del vino, desde la vi�a hasta la copa. Hoy conviven los drones que radiograf�an el vi�edo, los algoritmos que ayudan a decidir un coupage o fijar precios y las herramientas que redactan informes o fichas t�cnicas en cuesti�n de minutos, mientras el en�logo sigue catando, decidiendo y poniendo la cara y la sensibilidad. El reto ya no es si habr� que usar IA, sino c�mo hacerlo sin perder el control sobre el dato ni diluir la identidad de cada bodega.En este contexto cobran fuerza voces que piden pasar del miedo a la experimentaci�n informada: empezar con casos de uso muy concretos, entender que la tecnolog�a se queda en la trastienda y asumir que la verdadera ventaja competitiva estar� en quienes sepan organizar sus datos y entrenar a sus equipos para trabajar con ellos. De ello habla �lex Ray�n, especialista en Inteligencia Artificial y transformaci�n digital, y coordinador de una jornada sobre IA y bodegas que acaba de tener lugar en CaixaForum Madrid de la mano de la Fundaci�n para la Cultura del Vino.Como asesor de empresas, tambi�n de bodegas, en el uso real de los datos para tomar decisiones, el experto defiende una visi�n muy pr�ctica, pegada al d�a a d�a de las bodegas y a la realidad de un sector donde la tradici�n pesa tanto como la innovaci�n.�Cu�les son los obst�culos principales que impiden a las bodegas espa�olas dar el paso definitivo para integrar la IA en su d�a a d�a y dejar de verla como algo lejano?El principal obst�culo no es tecnol�gico, es cultural y de percepci�n. Muchas bodegas siguen viendo la IA como un proyecto fara�nico, costoso, que necesita un departamento de datos propio y que est� reservado a multinacionales. La realidad es justo la contraria hoy: con herramientas accesibles (Copilot, ChatGPT, Claude) cualquier responsable de bodega puede empezar a sacar valor en cuesti�n de d�as. El segundo obst�culo es el desconocimiento de casos de uso concretos para el sector: cuando le pones a un en�logo o a un responsable de exportaci�n ejemplos pr�cticos (analizar climatolog�a hist�rica, generar fichas t�cnicas multiling�es, automatizar reporting de ventas) la barrera mental cae enseguida. Y el tercero es el miedo a hacerlo mal o a la falta de tiempo, que se resuelve con formaci�n pr�ctica.En un sector tan artesanal como el vino, �qu� debe hacerse para que la IA se viva como una ayuda pr�ctica para los profesionales y no como algo que pone en riesgo la esencia del oficio?La clave est� en cambiar el marco de referencia: la IA no viene a sustituir el trabajo, viene a quitarte de encima las tareas que te roban tiempo para hacer lo que realmente importa, que es el vino y la relaci�n con el cliente. En un sector como el vino, donde el factor humano (el en�logo, la tradici�n familiar, el terru�o) es parte de la propuesta de valor, hay que mostrar que la IA se queda en la trastienda: ayuda a redactar informes, a analizar datos de campo, a preparar presentaciones comerciales, pero la decisi�n final, la cata, el criterio, sigue siendo humano. Cuando alguien prueba la herramienta y ve que en cinco minutos resuelve algo que le llevaba una tarde, el miedo se transforma en curiosidad. Esa experiencia directa es mucho m�s persuasiva que cualquier discurso.�C�mo puede el an�lisis avanzado de datos ayudar a los viticultores a decidir mejor en el vi�edo, optimizar recursos y mantener la productividad frente a los actuales retos clim�ticos?La agricultura de precisi�n es probablemente uno de los terrenos donde la IA aporta valor m�s tangible y m�s r�pido. Hablamos de cruzar datos de sensores en vi�a, im�genes satelitales o de dron, hist�ricos meteorol�gicos y modelos predictivos para anticipar estr�s h�drico, riesgo de plagas o el momento �ptimo de vendimia. Frente a los retos clim�ticos actuales (olas de calor, sequ�as irregulares, cambios en los ciclos de maduraci�n) esto permite pasar de una gesti�n reactiva a una gesti�n predictiva: regar lo justo donde y cuando hace falta, tratar de forma localizada en lugar de blanket spraying y ajustar decisiones parcela a parcela. El resultado es doble: optimizaci�n de recursos (agua, fitosanitarios, mano de obra) y mejora de la calidad y consistencia de la uva, que es al final lo que sostiene la productividad a medio plazo.En una bodega, �es mejor implantar la IA en proyectos aislados o integrarla en una estrategia de transformaci�n digital que conecte finanzas, marketing y producci�n en el mismo sistema de datos?Mi recomendaci�n es empezar con casos de uso aislados y de impacto r�pido, pero con la mirada puesta en una arquitectura de datos com�n. Es decir, no hay que esperar a tener un gran proyecto de transformaci�n digital para empezar, eso suele paralizar a las organizaciones, pero tampoco se trata de ir acumulando herramientas inconexas que generen silos de informaci�n. El verdadero salto de valor llega cuando los datos de finanzas, marketing y producci�n conversan entre s�; por ejemplo, cuando puedes cruzar costes de producci�n por parcela con m�rgenes por mercado y con campa�as de marketing para saber qu� vino, en qu� mercado y con qu� inversi�n es realmente rentable. As� que la estrategia ganadora es: piensa en grande, empieza en peque�o, conecta desde el principio. Cada proyecto puntual debe dise�arse pensando en que sus datos podr�n integrarse en un ecosistema mayor.Si proyectamos la mirada a los pr�ximos cinco o diez a�os, �cu�l cree que ser� la oportunidad m�s disruptiva que marcar� la diferencia entre las bodegas que adoptaron la IA y las que decidieron quedarse al margen?La oportunidad m�s disruptiva, a mi juicio, ser� la capacidad de la IA para actuar como un copiloto integral de la bodega: un sistema que combine datos de vi�a, bodega, mercado y cliente para anticipar decisiones de negocio completas, desde cu�nta uva comprar o producir, hasta qu� referencias lanzar en qu� mercado y con qu� narrativa. Las bodegas que hayan invertido estos a�os en estructurar bien sus datos y en familiarizar a sus equipos con estas herramientas tendr�n una capacidad de reacci�n y de personalizaci�n (de producto, de marketing, de relaci�n con el cliente final) que ser� muy dif�cil de igualar para quienes lleguen tarde. La diferencia no ser� tener IA o no tenerla, sino tener una organizaci�n entrenada para tomar decisiones con datos y con velocidad, frente a otra que sigue operando por intuici�n y por inercia. Esa brecha, en cinco o diez a�os, puede ser determinante para la competitividad del sector.