El último ensayo de Argentina en Kansas antes del choque ante Austria (Reuters/William Purnell)La selección argentina superó la primera prueba de fuego ante Argelia y ahora tendrá por delante el desafío más complejo del Grupo J. El estreno dejó mucho más que una victoria: reforzó la confianza del plantel, nos regaló un Lionel Messi mágico e inexorable y volvió a exhibir una competitividad innegociable.La semana estuvo atravesada por turbulencias externas para el grupo. El ruido mediático no pasó desapercibido en el predio ni en ningún rincón de la República. Sin embargo, hubo imágenes que llevaron tranquilidad: un Lionel Messi acompañado, arropado por su familia albiceleste. Porque si algo construyó esta Selección durante todos estos años fue un grupo que entendió cómo cuidar a su líder. Fuera y dentro de la cancha. Entre abrazos, risas, mates y complicidades de entrenamiento, la sensación fue la de siempre: Messi no está solo y es feliz jugando a la pelota.PUBLICIDADEl capitán, a quien no le interesan los récords individuales, está ante la gran oportunidad de convertirse en el máximo goleador de la historia de los Mundiales. Dallas podría ser testigo de otro capítulo dorado en la historia del fútbol mundial. Si Lionel Messi vuelve a convertir dejará atrás a Miroslav Klose y quedará en soledad en la cima de la tabla de máximos goleadores de los Mundiales. Su posible gol número 17 ya huele a historia, es inminente.Más allá de las medallas que podría colgarse el rosarino, hay algo más que vuelve especial este partido, un gran incentivo de peso. La Scaloneta jugará sabiendo que una victoria puede acercarla a Miami. Y hablar de Miami hoy es hablar de Messi. De la ciudad que adoptó al capitán y de la ciudad que el capitán ayudó a enamorarse del fútbol. En una Copa del Mundo que inevitablemente empieza a sentirse como la última de Leo, cada paso tiene un valor distinto. Cada detalle importa. Y para cualquier argentino, jugar en la tierra del capitán es buen augurio.PUBLICIDADTras una semana de entrenamientos y pruebas físicas, Lionel Scaloni dio algunas pistas. Se abre una variante obligada y confirmada: el ingreso de Nahuel Molina en el lateral derecho. Gonzalo Montiel pudo completar la práctica tras la sobrecarga en el isquiotibial derecho y ocupará un lugar en el banco de los suplentes.Facundo Medina en el lateral izquierdo es otra de las ratificaciones que nos dejó la semana. El actual futbolista del Olympique de Marsella tuvo un auspicioso debut y seguirá cuidando el carril que habitualmente ocupa Nicolás Tagliafico, quien todavía no está en óptimas condiciones para ir de arranque.PUBLICIDADLa otra gran incógnita está en el centro del ataque. Mientras Julián Álvarez continúa buscando su mejor versión física, Lautaro Martínez asoma nuevamente como candidato a ocupar el puesto de nueve. El delantero del Inter atraviesa un gran presente, llega con confianza y podría ofrecer una solución interesante para fijar centrales y atacar los espacios que suele conceder Austria cuando adelanta sus líneas.Otra de las incógnitas pasa por el sector izquierdo del ataque. Thiago Almada y Nicolás González representan soluciones muy diferentes para un mismo problema. El futbolista del Lyon ofrece creatividad, pausa y capacidad para asociarse entre líneas. Nicolás, en cambio, aporta despliegue, agresividad para atacar los espacios y un sacrificio defensivo que el cuerpo técnico valora especialmente.PUBLICIDADNo es casualidad que González sea una de las debilidades de Scaloni y sus colaboradores. Su compromiso para retroceder, presionar y sostener esfuerzos largos lo convierten en una pieza de enorme confianza. Y ante un rival de la intensidad física de Austria, esas cualidades pueden inclinar la balanza.Además, el planteo austríaco podría ofrecerle un escenario favorable. Nicolás es uno de los futbolistas más preparados de este plantel para atacar esos espacios libres a espaldas de la última línea. Más que una disputa de nombres, la elección entre Almada y González podría revelar qué tipo de partido imagina Argentina.PUBLICIDADCon la clasificación a esta Copa del Mundo, Austria regresó al máximo escenario después de 28 años de ausencia llegando a disputar su octava gala. Su última participación había sido en Francia 1998. Pero el regreso no se explica únicamente por una generación talentosa de futbolistas. Detrás de este resurgir aparece la figura de Ralf Rangnick, uno de los entrenadores más influyentes del fútbol alemán en las últimas décadas. Austria encontró en él mucho más que un seleccionador: encontró una identidad.Ralf Rangnick no es un entrenador más. Para muchos, es el padre intelectual de una de las corrientes tácticas más importantes del fútbol moderno. Mucho antes de que Jürgen Klopp maravillara al mundo con el Borussia Dortmund o el Liverpool, Rangnick ya pregonaba una idea revolucionaria: presionar, recuperar y atacar a máxima velocidad. Todo en cuestión de segundos. De hecho, el propio Klopp reconoció públicamente la influencia de Rangnick en su manera de entender el juego y llegó a definirlo como uno de los entrenadores alemanes más importantes de su generación. Cuando Klopp llegó al Borussia Dortmund, el Hoffenheim de Ralf se convirtió en su faro norte y en el espejo futbolístico en el que se quería ver.PUBLICIDADSus primeros laboratorios fueron el Ulm y, más tarde, el Hoffenheim, un club de pueblo que llevó desde las categorías inferiores hasta la Bundesliga. Aquel Hoffenheim lucía como un verdadero equipo de autor. Después llegaría su gran obra: la construcción del modelo Red Bull en Salzburgo y Leipzig, donde convirtió la presión alta, las transiciones veloces y la agresividad sin pelota en una auténtica escuela futbolística. Este sello sigue siendo la insignia primaria de los equipos Red Bull. Él mismo define su propuesta como un “fútbol rock and roll”.La influencia de Rangnick trasciende ampliamente a Austria. Su huella puede rastrearse en algunos de los entrenadores más prestigiosos del continente, como Thomas Tuchel, actual entrenador de Inglaterra, Julian Nagelsmann o Ralph Hasenhüttl. No es exagerado afirmar que buena parte del fútbol alemán moderno se construyó sobre conceptos que Rangnick impulsó cuando todavía parecían ideas contraculturales.PUBLICIDADAustria llega entonada y con buen ritmo. En su estreno mundialista superó con autoridad por 3 a 1 a una física Jordania. El conjunto centroeuropeo tuvo que afrontar el debut sin su gran figura. Christoph Baumgartner quedó desafectado de la convocatoria a último momento por una lesión muscular en el muslo derecho. Con su ausencia Austria pierde gambeta, rebeldía y al jugador más disruptivo de todos. Ante esa baja sensible, Ralf Rangnick tuvo que reinventarse. La solución fue tan inesperada como efectiva: adelantar a Konrad Laimer, habitual lateral o volante todoterreno del Bayern Múnich, a una posición más cercana al área rival. El experimento funcionó y Austria conservó la intensidad, el dinamismo y la agresividad que caracterizan a los equipos del entrenador alemán.PUBLICIDADCreo que habrá una diferencia sustancial respecto al partido ante los Zorros del Desierto. Argelia prácticamente no presionó. No fue a buscar arriba ni intentó romper la circulación argentina en campo rival. Austria es todo lo contrario.La presión alta y asfixiante es uno de los pilares del equipo de Ralf Rangnick. Los libros la llaman gegenpressing. Traducido al lenguaje de la gente: recuperar la pelota lo más rápido posible después de perderla y hacerlo lo más cerca posible del arco rival. Austria no te deja respirar. Te muerde los talones, te obliga a decidir rápido y busca que cada pérdida se convierta en una ocasión de peligro. Argentina, si bien cuenta con volantes de gran movilidad y capacidad asociativa, maneja otro ritmo. Por eso será fundamental la gestión de las salidas desde el fondo. Austria intentará empujar al equipo de Scaloni hacia su propio arco y forzar errores cerca de Emiliano Martínez. Allí se abren dos caminos posibles. El primero, sostener la identidad: salir jugando con pases cortos, rápidos y precisos para superar la presión rival. El segundo, saltear líneas y aprovechar la presencia de Lautaro Martínez como referencia de espaldas al arco, capaz de fijar centrales y descargar para las llegadas de jugadores más veloces a los espacios que deja la presión austríaca.El seleccionador austriaco Ralf Rangnick accede al terreno de juego antes del partido entre Austria y Jordania del Mundial 2026 (EFE/EPA/BENJAMIN FANJOY)
Austria será una prueba de carácter para la selección argentina: el fantasma del “gegenpressing”
La Albiceleste chocará ante un rival de mayor jerarquía que Argelia en el Mundial. Sin embargo, La Scaloneta cuenta con herramientas para superar el test. Y tiene a Messi...
Argentina enfrenta a Austria con Messi persiguiendo el récord de máximo goleador mundialista, mientras Scaloni ajusta su defensa tras superar a Argelia. Una victoria lo acerca a Miami; Austria llega con el gegenpressing de Ralf Rangnick, revolucionario enfoque táctico que redefinió el fútbol moderno.














