Europa acaba de aprobar el reglamento de retorno. Las imágenes de seres humanos celebrando su aprobación me dejó una profunda tristeza, la de quien observa cómo el mundo vuelve a recorrer caminos que pensaba que la Historia había enseñado a evitar. Tristeza de ver la facilidad con la que el extranjero, el pobre o el recién llegado vuelven a convertirse en herramientas del discurso político. Quienes hemos sido migrantes observamos estos debates de una forma distinta. Sabemos lo que significa que alguien hable de ti sin conocerte, que te reduzcan a estadística, expediente o problema. A veces fantaseo con encontrar un lugar donde el valor de una persona no dependa de su nacionalidad o color de piel. O crearlo.Glenda Josefina Fermín Rodríguez. GranadaNo todo valeAcabo de leer con estupor e indignación que el juez Peinado ha retirado el pasaporte a Begoña Gómez y le obliga a comparecer dos veces al mes ante el juzgado. No creo que nadie tenga duda de que la citada ciudadana no habría sido sometida a tal grado de maltrato, humillación y menoscabo psicológico y moral si no fuera la esposa del actual presidente del Gobierno. Las derechas de este país lo han tenido muy claro desde el inicio de la legislatura: si no podemos vencer a Pedro Sánchez a nivel político, vamos a destruirle como persona. La desgracia para nuestra democracia es que lo están consiguiendo y, nosotros, los ciudadanos éticos, lo estamos permitiendo.Miguel Ángel Granados Ruiz. Pinto (Madrid)Expresiones denigrantesEs frecuente escuchar expresiones coloquiales para subrayar estados emocionales o situaciones jocosas. Una de ellas es “de puta madre” y cada vez que la oigo (me esfuerzo en no prestar atención para “escucharla”) siento una sacudida que me produce un rechazo más allá de la expresión en sí. Me llama la atención que sigamos utilizando palabras denigrantes hacia la mujer. Muchas personas dirán que no es para tanto, que es solo una manera de hablar, pero el habla debe acompañarnos en nuestra evolución ética y estética. Tratemos de mejorar en nuestra comunicación escuchando el eco de las palabras.Fernando López Rivera. A CoruñaGracias, profesoresSon días convulsos para el profesorado de este país y, en medio de jornadas de calor insoportable en el aula y de lucha por la dignidad de la profesión, ha llegado el fin de curso. Soy madre de un niño de 15 años que ha terminado el curso con éxito y que imagina con ilusión su nueva etapa en Bachillerato. De esa ilusión no somos responsables sus padres. Un grupo de profesores, pero especialmente Raúl, el de matemáticas y su tutor, se han encargado de despertar esa ilusión. Y quiero agradecer públicamente a ese profesor que haya conseguido con nuestro hijo que el lastre y la pesadilla que eran para él las matemáticas el curso pasado, se haya convertido este año en una motivación y en la asignatura del desafío. Feliz verano a todos, pero especialmente a los muchos Raúles que dan sentido a la escuela, en el más estricto sentido de la palabra.Mila Fernández Ávila. Madrid
¡Qué tristeza Europa!
Las lectoras y los lectores escriben sobre el reglamento europeo de retorno, el juicio a Begoña Gómez, el machismo en el lenguaje y los profesores ejemplares















