Jordi Martí Galbis será el alcaldable de Junts per Catalunya en Barcelona, en las elecciones municipales del año que viene. El concejal, y discípulo de Xavier Trias, ha ganado las primarias que se han celebrado este fin de semana, con un 40% de apoyos. Ha quedado por delante de la diputada en el Congreso Pilar Calvo (29,3%), del abogado Jaume Alonso-Cuevillas (18,6%) y de la diputada en el Parlament Glòria Freixa (11%). “Si alguien está orgulloso de estas primarias soy yo, porque de manera directa o indirecta las he hecho posibles”, avanzó Jordi Martí Galbis el viernes, en el debate a cuatro que organizó Junts antes de arrancar la votación. Su mensaje era un dardo dirigido a la cúpula del partido, con Carles Puigdemont al frente, que había tratado de imponer un candidato único para no airear, con unas primarias, las divisiones que anidan dentro de la formación. Tras saberse vencedor, Jordi Martí Galbis ha comparecido en una rueda de prensa y ha hecho un llamamiento a “remar todos en la misma dirección”. Viisblemente satisfecho, ha señalado que Junts abre una etapa para ser “un partido adaptado a los nuevos tiempos”. A su lado, Jordi Turull ha manifestado que las primarias han sido “ejemplares”. La elección de un candidato para Barcelona despeja uno de los quebraderos de cabeza más serios que tenía el partido independentista catalán con vistas a las elecciones municipales del mes de mayo del año que viene. Para la dirección de Junts, la designación de un alcaldable se había convertido en una patata caliente, toda vez que dentro del partido se ha instalado la convicción de que el largo tira y afloja para escoger un cabeza de lista pondrá aún más cuesta arriba sacar un buen resultado que permita competir con el actual alcalde, y candidato socialista, Jaume Collboni. En 2023, Junts ganó las elecciones municipales con una lista que encabezaba Xavier Trias, pero tras la euforia por el resultado llegaron una sucesión de disgustos, de los que el partido aún no se ha recuperado. Primero, cuando Trias descontaba las horas para su investidura y ya tenía pactado el reparto de concejalías con Esquerra, un insólito acuerdo de última hora entre el PSC, los Comunes y el PP le dio la alcaldía a Collboni. Trias, que cumplirá 80 años este verano, anunció que sin vara de alcalde se iba para casa, pero su despedida de la política tardó más de un año en llegar. Mientras, la cuota de poder del partido en Cataluña se iba reduciendo. No logró gobernar en ninguna de las cuatro capitales catalanas, solo en Girona participa de un gobierno que lidera la CUP, y se quedó solo con la Diputación de Girona y municipios medianos, por peso de población, como Figueres, Olot, Vic o Sant Cugat del Vallès. Esa pérdida de influencia municipal abrió grietas dentro de la formación, con la mirada puesta en las directrices que se han ido enviando desde la residencia de Puigdemont en Waterloo (Bélgica). La irrupción de la ultraderecha independentista de Aliança Catalana ha añadido inquietud a alcaldes y concejales de Junts, que han ido advirtiendo que el discurso extremado y xenófobo de Sílvia Orriols tiene posibilidades de calar entre una buena parte del electorado tradicional de la derecha nacionalista. Las municipales siempre fueron un terreno propicio para Junts, como antes lo fueron para Convergència, y las encuestas que baraja la formación provocan temblor de piernas. A todo eso, en Barcelona, Junts no demostró tener prisa por oficializar el relevo de Trias y, a menos de un año de las municipales, la dirección ha tenido que organizar unas primarias a contrarreloj y con mucha desgana. En paralelo, el PSC ya había dicho que lo apuesta todo a Jaume Collboni, ERC confía en Elisenda Alamany, los Comunes en Gerardo Pisarello y el PP en Daniel Sirera. Incluso Aliança Catalana había anunciado que su candidato es Jordi Aragonès El plan de Carles Puigdemont, presidente del partido, y del secretario general, Jordi Turull, era designar por vía directa un candidato con pegada popular que lograra cerrar filas y aparentar consenso.Hubo varios fichajes frustrados, como el empresario Tatxo Benet, fundador de Mediapro, el expresident Artur Mas o el exconsejero de Economía Jaume Giró. Entonces, Puigdemont y Turull decidieron encumbrar a Josep Rius, vicepresidente y portavoz de Junts. Rius aceptó el reto pero se apartó cuando supo que Jordi Martí Galbis pensaba pedir primarias. Se trataba de evitar la “confrontación” entre dos candidatos, alegó Rius. Al final, los candidatos fueron cuatro y, quien provocó la pelea, ha resultado salir vencedor.