Nuevamente Bolivia estuvo al borde de la crisis. Decenas de barricadas bloquean las carreteras e impiden que alimentos, medicinas, combustibles e insumos industriales lleguen a destino. Las principales ciudades, comenzando por La Paz y El Alto, est�n sitiadas y desabastecidas, aunque el cerco ha comenzado a remitir. Tras una t�mida recuperaci�n econ�mica bajo la presidencia de Rodrigo Paz Pereira, el bloqueo amenaza seriamente el futuro del pa�s. Seg�n el Banco Mundial, en 2026 el PIB boliviano se contraer�a un 3,2%, el peor desempe�o de Am�rica Latina. Pese a las 14 muertes en los casi 50 d�as de cortes, ni los bloqueadores ni sus inductores intelectuales han asumido ninguna responsabilidad, m�s bien todo lo contrario. No es la primera vez que esto ocurre. En 2003 y 2005, en su b�squeda del poder y tras sendos bloqueos, Evo Morales obtuvo la renuncia de Gonzalo S�nchez de Lozada y de Carlos Mesa, y entre 2020 y 2026 impuls� al menos otros cinco. Nuevamente, a veces de forma abierta y descarada y otras de un modo m�s velado, el expresidente y l�der cocalero vuelve a estar detr�s de estas acciones.Para �l es algo normal, �una rebeli�n, una sublevaci�n del pueblo a la cabeza del movimiento ind�gena contra el modelo neoliberal�. Su justificaci�n muestra su desprecio por la democracia. Como antes, durante y despu�s de su presidencia, cree que las leyes no fueron escritas para �l, que est� por encima de las reglas y la Constituci�n. Su nombre en X, y uno de sus lemas favoritos, es @evoespueblo, otro �mandar obedeciendo�, aunque sea �l, el l�der autoritario, quien marque el paso. Imbuido de un estilo verticalista, sostiene que el poder ni se comparte ni se reparte y, por supuesto, que la alternancia es un dem�rito. Las elecciones solo valen y son limpias si �l las gana; si no, son fraudulentas.Su mensaje mesi�nico y anticolonial repite una y otra vez que, si el pueblo fue explotado durante 500 a�os, tras llegar al poder les toca gobernar ininterrumpidamente otros cinco siglos. Para dar m�s brillo a su relato y dotarlo de m�s legitimidad ante la izquierda internacional (europea y latinoamericana) se present� como el primer presidente ind�gena de Am�rica Latina, aunque el m�rito corresponda a Benito Ju�rez.Despu�s de su larga presidencia (2006 a 2019), Morales no se resign� a perder el poder ni a ocupar un lugar secundario. Tampoco a ser procesado y condenado por trata agravada de personas y estupro, ni siquiera por sedici�n, terrorismo, fraude electoral y corrupci�n. Sostiene que cualquier acci�n legal es parte del lawfare en su contra y contra todo el pueblo boliviano (Evo es pueblo). Ante su incomparecencia en los juzgados, fue declarado en rebeld�a y desde octubre de 2024 se refugia en su feudo de Chapare, custodiado por seguidores fuertemente armados y dispuestos a todo, incluso a una masacre si fuera necesaria, para proteger al caudillo.Pese a que sus pol�ticas populistas dilapidaron buena parte de la riqueza recibida en 2006, se�al�: �El �nico delito que comet� es que, siendo el primer presidente ind�gena, logr� un pa�s con una econom�a justa para el pueblo, una Bolivia Plurinacional con inclusi�n de los siempre excluidos, no haber permitido la intromisi�n y abuso del imperio norteamericano�. Eso no le impidi�, durante su mandato, subordinar a los dem�s poderes del Estado, comenzando por el Legislativo y el Judicial, pero tambi�n el Electoral e incluso las Fuerzas Armadas.Si bien empoder� a una parte importante de la sociedad (comenzando por ind�genas y campesinos, sin olvidar al vasto sector informal), d�ndole derechos de los que entonces carec�a, no logr� encauzar el proceso de forma sostenible. En su lugar, desde el inicio, apost� por el clientelismo y no por la formalidad y las instituciones.Esta vez el bloqueo comenz� con diversas reivindicaciones sectoriales y laborales, luego unificadas en el pedido de renuncia de Rodrigo Paz, sosteniendo que as�, y s�lo as�, se pacificar� al pa�s. Morales trat� de doblegar al gobierno, a�n al precio de que sus seguidores y el pueblo en general paguen un alto precio por ello. Para justificarse esgrime un tono belicista y victimista, acusando al Ejecutivo de �masacrador de ind�genas�. Por eso, no van �a levantar los bloqueos hasta ganar esta batalla... Vamos a continuar todos en la lucha porque abandonar ser�a dejar que el Gobierno siga vendiendo Bolivia, siga rematando nuestros recursos naturales�.Mientras tanto, el presidente, tras lograr que el Parlamento apruebe una norma que ampl�a sus competencias sobre el estado de excepci�n, busc� una soluci�n negociada, finalmente alcanzada, intentando evitar que la represi�n indiscriminada terminara en cat�strofe. Su actitud dialoguista le ha valido duras cr�ticas (debilidad, inacci�n, inexperiencia) de sectores de la derecha (Jorge Tuto Quiroga) y potenciales aliados (Samuel Doria Medina).Si la posici�n de Paz se sintetiza en la f�rmula de dejar �atr�s el viejo orden de la confrontaci�n y la conspiraci�n� para avanzar �hacia un nuevo orden basado en la reconciliaci�n y la construcci�n de la patria�, la de Morales solo pasa por la renuncia del presidente y la convocatoria de elecciones en 90 d�as. No hay m�s. Esto hubiera implicado que el vicepresidente Edman Lara, al que algunos sit�an como su aliado, ocupara el poder. El cansancio, el desprestigio de los bloqueadores y el Mundial de f�tbol le dieron la raz�n al Gobierno y se alcanz� un principio de acuerdo.Para el l�der cocalero su vuelta al poder le permitir�a cumplir con todas sus aspiraciones y recuperar la inmunidad, a�n a costa del descr�dito total de sus seguidores. Con tal de salvarse poco le importa hundir al pa�s o incluso, ya destruido el MAS, el Movimiento al Socialismo, que la reconstrucci�n de la izquierda pol�tica sea una tarea imposible.La inmunidad lo pondr�a a salvo de la persecuci�n judicial y de posibles condenas, como pas� con su amiga Cristina Kirchner, o de ataques puntuales como el que en Venezuela acab� con el l�der del Tren de Aragua. Otra vez, en lugar del inter�s general que los l�deres populistas, de cualquier color, dicen defender, emergen de forma descarnada y brutal los intereses personales m�s elementales. Evo Morales es otro ejemplo del descenso a los infiernos de quien no acepta su propia decadencia.Carlos Malamud es investigador principal del Real Instituto Elcano y catedr�tico de Historia de Am�rica en la UNED. Su �ltimo libro es Golpe militar y dictadura en Argentina (1976-1983) (Catarata, 2026).