Aunque parezca lo contrario, los Mundiales no siempre son cuestión de un único color. El sueño de cualquier hincha de fútbol de presenciar dos partidos en un mismo día y en distintas ciudades fue cumplido este sábado por los reyes de Países Bajos, Guillermo y Máxima, quienes acompañaron dos historias diferentes dentro de la Copa del Mundo 2026.La pareja real inició la jornada en Houston, donde lució la tradicional bufanda naranja para apoyar a la selección neerlandesa en su contundente victoria 5-1 ante Suecia. Horas después viajaron hasta Kansas City para presenciar el duelo entre Ecuador y Curazao, una selección debutante en Mundiales y vinculada al reino de Países Bajos.La sorpresa llegó cuando Guillermo y Máxima cambiaron el naranja por el azul de Curazao, un país autónomo perteneciente al Reino de Países Bajos. Desde las gradas del Arrowhead Stadium fueron testigos del histórico empate 0-0 que la selección caribeña consiguió ante Ecuador y que significó su primer punto en una Copa del Mundo.PublicidadUna celebración histórica para CurazaoTras el pitazo final, los reyes bajaron a los camerinos y se unieron a la celebración del plantel de Curazao, que vivió uno de los momentos más importantes de su historia deportiva. En videos difundidos en redes sociales se observa a Guillermo y Máxima bailando y festejando junto a los jugadores y cuerpo técnico.La alegría reflejó la dimensión del logro para una selección que disputa por primera vez un Mundial y que consiguió complicar a Ecuador en el Grupo E. Para Curazao, el empate significó mucho más que un resultado: fue la confirmación de que su presencia en la máxima cita del fútbol mundial ya dejó una huella.Los reyes de Países Bajos terminaron así un día atípico en el Mundial 2026: primero celebrando una goleada con la camiseta naranja y luego siendo parte de una fiesta azul que quedará marcada para Curazao como una página inolvidable. (D)