Si queremos instituciones mejores, debemos aprender a exigirlas y si queremos un país mejor, también debemos empezar por transformar nuestras conductas.21 de junio, 2026 - 08h30Muchos ciudadanos hemos vivido la misma experiencia: acudir a una institución pública para realizar un trámite, solicitar información o resolver una necesidad y sentir que, en lugar de recibir un servicio, estamos pidiendo un favor. Aunque existen servidores públicos comprometidos y profesionales que desempeñan su labor con responsabilidad y dedicación, también es frecuente encontrar indiferencia, falta de empatía, respuestas ambiguas y una atención muy lejana a lo que la ciudadanía merece.Lo más preocupante es que estas situaciones se han vuelto parte de nuestra cotidianidad. Nos quejamos en conversaciones informales, con amigos, familiares o en redes sociales, pero pocas veces presentamos reclamos formales o exigimos mejoras de manera firme y respetuosa. Mientras sigamos aceptando la mediocridad como algo normal, será difícil construir instituciones más eficientes.Sin embargo, este problema va más allá del sector público. Es el reflejo de algo mucho más profundo: nuestra educación, nuestros valores y la forma en que asumimos nuestras responsabilidades dentro de la sociedad. Aspiramos a vivir en un país desarrollado, con servicios de calidad, instituciones modernas y mejores oportunidades. Pero antes de señalar únicamente a los demás, debemos preguntarnos qué estamos haciendo cada uno de nosotros para contribuir a ese cambio.PublicidadEl respeto, la responsabilidad, la integridad y la vocación de servicio deberían ser principios fundamentales en todos los ámbitos. Quien trabaja en una institución pública debe recordar que detrás de cada trámite existe una persona que merece ser atendida con dignidad, eficiencia y consideración. Pero también los ciudadanos tenemos la responsabilidad de actuar con respeto, cumplir nuestras obligaciones y fomentar una cultura de convivencia y corresponsabilidad.El cambio comienza desde el lugar donde cada uno se encuentra. No importa si somos funcionarios, empresarios, estudiantes, comerciantes, profesionales o trabajadores. Es en las pequeñas acciones diarias donde realmente se construye una sociedad mejor. Como usuarios, guardar silencio frente a una atención deficiente solo contribuye a perpetuar el problema. Tenemos el derecho de exigir calidad, eficiencia y respeto. Si queremos instituciones mejores, debemos aprender a exigirlas y si queremos un país mejor, también debemos empezar por transformar nuestras conductas. (O)PublicidadPublicidadCristina Saraguro Gutiérrez, abogada, LojaPublicidad¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?
¿Por qué seguimos normalizando la deficiencia en el servicio público?
Si queremos instituciones mejores, debemos aprender a exigirlas y si queremos un país mejor, también debemos empezar por transformar nuestras conductas.










