El avance de la inteligencia artificial ha reabierto el debate sobre el futuro del empleo, pero no todos los expertos comparten el diagnóstico más alarmista. El economista Daniel Lacalle sostiene que la IA no está provocando una destrucción masiva de puestos de trabajo, sino una transformación profunda de las tareas, las competencias y la productividad. En un análisis publicado en sus redes sociales, Daniel Lacalle rechaza la idea de que la tecnología esté acabando con el mercado laboral y defiende que los datos no avalan ese escenario. “Hay 0 evidencia de pérdidas de empleo causadas por la inteligencia artificial”, afirma el economista, apoyándose en informes citados de instituciones como MIT Technology Review o Apollo Research. Según Lacalle, los países con mayor adopción tecnológica, como Estados Unidos o Corea del Sur, no muestran pruebas de una destrucción de empleo atribuible a la IA. Lo que sí se está produciendo, explica, es un desplazamiento de competencias: las tareas más repetitivas, burocráticas o menos creativas tienden a automatizarse, mientras ganan peso las funciones que requieren análisis, creatividad, comunicación e interacción humana. El economista también cuestiona el relato del miedo en torno a la inteligencia artificial. A su juicio, ese discurso simplifica una realidad compleja, tiene más impacto mediático y puede ser utilizado tanto por gobiernos como por empresas. Lacalle señala que algunos ajustes de plantilla que se atribuyen a la IA pueden responder en realidad a otros factores, como la sobrecontratación previa, la desaceleración económica o la disciplina financiera. Frente a esa visión pesimista, Lacalle defiende que la IA puede impulsar la productividad, el crecimiento y nuevas oportunidades laborales. Para explicarlo, recurre al efecto Jevons: cuando una tecnología permite hacer un proceso más rápido, mejor y con menor coste, las empresas no necesariamente hacen menos trabajo, sino que pueden asumir más actividad. Un abogado, por ejemplo, puede revisar más contratos, y un programador puede desarrollar más proyectos. Además, el economista recuerda que la inteligencia artificial no es solo software, sino también una gran ola de inversión física. Su desarrollo requiere centros de datos, chips, redes eléctricas, construcción y cadenas de suministro, lo que genera actividad en sectores muy materiales. Por eso, Lacalle sostiene que la cuestión no debe centrarse en si la IA destruye empleo, sino en si trabajadores, empresas y economías están preparándose para aprovechar este avance. El avance de la inteligencia artificial ha reabierto el debate sobre el futuro del empleo, pero no todos los expertos comparten el diagnóstico más alarmista. El economista Daniel Lacalle sostiene que la IA no está provocando una destrucción masiva de puestos de trabajo, sino una transformación profunda de las tareas, las competencias y la productividad.