EntrevistaLa autora superventas lleg� a desmayarse por su obsesi�n con el orden. Hoy, madre de familia, admite que hay algo m�s importante que una casa perfecta.Actualizado Domingo,

junio

00:05Marie Kondo revela ahora el secreto japon�s para encontrar felicidad en lo cotidiano.Penguin Random House Grupo Editorial

No reniega del m�todo KonMari, el que la hizo famosa en todo el mundo, convirti� La magia del orden en un fen�meno editorial con once millones de ejemplares vendidos y traducido a 40 idiomas. Incluso la lanz� al estrellato en Netflix. Pero Marie Kondo (Tokio, 9 de octubre de 1984) ha cambiado desde que es madre. En Carta desde Jap�n, su mirada va m�s all� del orden para adentrarse en algo m�s profundo: los secretos de felicidad de una cultura que lleva siglos encontrando belleza en lo cotidiano, desde una bola de arroz a un cerezo en flor.

En tu nuevo libro hablas del kyureki, el calendario lunisolar, y sus 72 microestaciones. En un mundo hiperconectado y estresante, �puede algo tan sencillo como observar el cambio de color de una hoja o el canto de un insecto ayudarnos a recuperar foco?Hoy vivimos permanentemente conectados a algo. El resultado es que nuestra conciencia acaba siendo arrastrada hacia lo que debemos hacer a continuaci�n, el pr�ximo mensaje que llegar� o lo que est�n haciendo los dem�s. El calendario de las 72 microestaciones, en cambio, est� basado en los cambios de la naturaleza, y nos devuelve al momento presente. Darse cuenta de que hay una peque�a flor floreciendo al borde del camino, o escuchar el canto de la cigarra anunciando el inicio del verano, puede parecer algo insignificante. Sin embargo, esos momentos nos recuerdan que la vida avanza precisamente ahora, en este instante. La naturaleza no tiene prisa, y tampoco se compara con nadie. Por eso, cuando la observamos, podemos alejarnos un poco de la urgencia y la comparaci�n, y regresar a nosotros mismos.�C�mo cambia nuestra salud mental cuando pasamos de "consumir" el tiempo a "saborear" el paso de las estaciones, como haces al seguir el frente de floraci�n de los cerezos, el sakura?Vivimos el d�a a d�a con mucha ocupaci�n. Sin darnos cuenta, tendemos a entender el tiempo desde la perspectiva de qu� hacer a continuaci�n o cu�ntas cosas puedo hacer. Yo misma lo experimento as� a veces. Sin embargo, admirar las estaciones es concebir el tiempo no como algo que se usa, sino como algo que se saborea. Los cerezos, por ejemplo, solo florecen durante un per�odo muy breve cada a�o. Por eso seguimos el avance del frente de floraci�n y procuramos no perder ese momento. Si florecieran todo el a�o, quiz�s no nos conmover�an tanto. Admirar las estaciones es tambi�n aceptar el ritmo natural de que todo est� en constante cambio. Y al aceptar ese cambio, nos resulta m�s f�cil sentir gratitud por lo que tenemos ahora y saborear m�s el momento presente. Eso, en �ltima instancia, se traduce en mayor calma y serenidad cotidianas.Para la mayor�a de nosotros, limpiar es una obligaci�n. T�, en cambio, propones el soji y el osoji, la gran limpieza de fin de a�o, como rituales de purificaci�n espiritual. �C�mo puede ayudarnos a soltar esa pesadez emocional que a veces acumulamos en casa?El peso que sentimos en casa no viene solo de los objetos, sino de las emociones que cargamos sobre ellos: el remordimiento por una prenda que nunca usamos, la culpa por querer deshacernos de un regalo. Agradecer a los objetos nos da la oportunidad de enfrentarnos a esas emociones. En mis lecciones siempre recomiendo decirles "gracias", no solo por lo que nos han dado, sino para poner en orden nuestros propios sentimientos. Reconocer el papel que han tenido en nuestra vida es lo que nos permite soltar el apego y el arrepentimiento. Para m�, ordenar no es dejar la casa presentable: es un peque�o ritual para ordenar la mente y avanzar con gratitud.En el libro tambi�n hablas de pr�cticas m�s intensas, como el takigyo, la meditaci�n bajo una cascada. Para quien no tiene una cascada cerca, �c�mo pueden la sal o un diapas�n cumplir en casa esa misma funci�n de limpieza energ�tica?En Jap�n, desde la antig�edad, se purifica con sal y con el sonido de diapasones o campanas. La creencia es que, aunque no sea visible, el sonido y las fuerzas de la naturaleza pueden ordenar la energ�a de uno mismo y del espacio. Yo tambi�n siento que estas pr�cticas tienen sentido, aunque lo que me importa no es demostrar que la sal o el sonido tengan un poder especial en s� mismos, sino que a trav�s de ellos podemos cambiar nuestra conciencia y poner en orden la mente. El takigyo funciona igual: no se trata de estar bajo la cascada como fin en s� mismo, sino de soltar los pensamientos dispersos y volver al aqu� y ahora. Hoy estamos permanentemente rodeados de informaci�n y, sin darnos cuenta, cargamos con demasiado. Por eso necesitamos detenernos y reiniciarnos. Puede ser con sal, con un sonido, abriendo la ventana o preparando una taza de t� con atenci�n. Lo importante es tener un peque�o ritual que nos diga: a partir de aqu�, empiezo con una mente renovada.Llama la atenci�n que en el libro dediques espacio al kawaii, lo bonito o tierno. �Por qu� abrazar esa ternura es tambi�n una forma de aceptar nuestra propia vulnerabilidad y mejorar nuestras relaciones con los dem�s?Abrazar lo kawaii es no negar la inmadurez y la sensibilidad que llevamos dentro. De adultos tendemos a pensar que debemos ser fuertes o perfectos, pero cuando algo nos suaviza el coraz�n, la guardia baja de manera natural y podemos ser m�s amables con nosotros mismos y con los dem�s. El kawaii japon�s no abarca solo la belleza visual: incluye tambi�n el deseo de cuidar y de proteger. Por eso incorporarlo a la vida cotidiana se conecta con aceptar la propia fragilidad e imperfecci�n. Y cuando uno puede ser amable consigo mismo, la empat�a hacia los dem�s surge de manera natural. El kawaii tiene el poder de mantener el coraz�n blando y hacer los v�nculos m�s c�lidos.�Por qu� el silencio en la conversaci�n nos genera tanta incomodidad, y c�mo podemos aprender a valorarlo para vivir de manera m�s armoniosa como los japoneses?El silencio a veces nos genera ansiedad. Cuando sentimos que debemos decir algo o hacer algo, enseguida queremos llenar ese vac�o. Sin embargo, en Jap�n existe desde la antig�edad el concepto de ma. Yo creo que el ma no es un vac�o sin contenido, sino un espacio en blanco para sentir. Una habitaci�n, por ejemplo, funciona igual. A menudo una estancia con algo de espacio libre resulta m�s agradable que un espacio completamente lleno de muebles y objetos. Precisamente gracias a ese espacio en blanco, la belleza y la presencia de cada objeto se realza. Del mismo modo, al comunicar algo a alguien, a veces no es necesario explicarlo todo. Si dejamos deliberadamente ese margen, la otra persona puede sentir e imaginar por s� misma. El ma existe no solo en el tiempo, sino tambi�n en el espacio y en las palabras. La �poca actual tiende a llenarse de compromisos, informaci�n, objetos y palabras. Por eso, quiz�s sea importante reservar espacios en blanco. Con ese margen, podemos simplemente sentir lo que ocurre y saborear las cosas tal como son.Explicas que el onigiri, la bola de arroz, es m�s que comida; significa conexi�n o uni�n. �Qu� papel juegan el tacto humano y la intenci�n al preparar la comida en nuestro equilibrio emocional?Las manos tienen un poder misterioso. En mis lecciones suelo decirles a mis clientes: "Cuando doblen la ropa, h�ganlo como si estuvieran enviando amor desde sus manos". Y cuando lo hacen, la ropa parece cobrar vida. Con el onigiri ocurre lo mismo: se amasa con las manos, no con una m�quina, y por eso el cari�o y el deseo de que alguien disfrute se incorporan de manera natural. En Jap�n al onigiri tambi�n se le llama omusubi, porque musubu significa "unir". Para m�, el omusubi no es arroz compactado: es algo que une los sentimientos de quien lo hace y de quien lo come. Ese amor no se ve, pero todos hemos sentido el alivio de comer lo que prepara la familia, o la calidez de cocinar con el coraz�n para alguien. De los alimentos no solo recibimos nutrientes, sino tambi�n los sentimientos y el cuidado que hay detr�s. Cocinar pensando en la otra persona no solo llena el coraz�n de quien come, tambi�n pone en orden el de quien cocina.Animas a usar hoy la mejor vajilla, sin esperar a una ocasi�n especial. �Es soltar la perfecci�n y abrazar el wabi-sabi, la belleza de lo imperfecto, la clave definitiva para la felicidad cotidiana?Para m�, usar mis objetos favoritos est� vinculado a valorar la vida de cada d�a. Tendemos a pensar cuando tenga tiempo o cuando llegue un d�a especial. Pero mientras esperamos, los d�as van pasando. Si aspiras a una vida en la que disfrutas de las comidas con esmero usando tu vajilla preferida, ese deseo puede hacerse realidad hoy, no en el futuro. La vida ideal no empieza al conseguir cosas nuevas, sino al cuidar y aprovechar las que ya tienes. Cuando usas tu vajilla favorita, la comida de siempre se siente un poco especial. Y la acumulaci�n de esas peque�as alegr�as va enriqueciendo la vida en su conjunto. Como escribo repetidamente en el libro, en Jap�n existe una cultura que encuentra momentos especiales dentro de lo cotidiano. Usar la vajilla favorita es tambi�n una expresi�n de eso. La felicidad no est� en una vida ideal que queda lejos, sino en este preciso momento.�C�mo aplicas el concepto de autocompasi�n en tu hogar?Para cuidarme, a veces me permito soltar la perfecci�n, especialmente en el orden. Siempre me ha encantado ordenar, y durante a�os me dediqu� a mantener la casa perfectamente recogida en todo momento. Cuando nacieron mis hijos, eso se volvi� dif�cil, y durante un tiempo me gener� angustia. Hasta que me detuve a reflexionar sobre lo que realmente importaba. La conclusi�n fue clara: en esta etapa de mi vida, lo que m�s valoro es el tiempo con mis hijos y disfrutarlo. Ahora me digo a m� misma que aunque la casa est� desordenada, estoy eligiendo lo que realmente importa. Y eso me ha permitido reconocerme y aceptarme. Al fin y al cabo, la esencia del m�todo KonMari no es mantener una casa perfectamente ordenada, sino elegir lo que nos genera alegr�a y cuidarlo.�Qu� significa para ti el verdadero bienestar?Se cultiva en las peque�as elecciones cotidianas. El bienestar no es algo extraordinario, est� en la vida cada d�a. Creo que se encuentra en el acto de poner en orden el hogar, de tratar los objetos con cuidado y en el tiempo que nos dedicamos a detenernos y encontrarnos con nosotros mismos.Carta desde Jap�nPor Marie KondoEst� editado por Aguilar y se puede comprar aqu�. 320 p�ginas. 20,80 euros.Las claves de la japonesa para ser felizPor Marie KondoApreciar lo cotidiano como fuente de felicidad. Presta atenci�n a lo ordinario.Vivir en sinton�a con las estaciones. Adapta la casa, tu armon�a y estado de �nimo a la temporada.Encontrar belleza en la imperfecci�n. Acepta errores, marcas y rupturas.Practicar la consideraci�n hacia los dem�s. Cuida los detalles y act�a desde el coraz�n.Saborear el momento presente. No esperes a un tiempo mejor.Purificar como forma de renovaci�n interior. Ventila la casa, pon incienso o enciende una vela para marcar un ritual de inicio.Jap�n