El Día del Padre encontró a varios ecuatorianos lejos de casa, pero con una celebración especial: vivir el Mundial 2026 junto con sus hijos y acompañar a la Tricolor. Historias de migración, sacrificio y amor familiar se unen en una misma pasión.Desde España hasta Estados Unidos, padres e hijos viajaron miles de kilómetros para cumplir un sueño mundialista, mientras otros ecuatorianos que llevan décadas en suelo estadounidense recuerdan cómo construyeron una vida lejos del país sin perder sus raíces.De España a Estados Unidos: dos padres y dos hijos unidos por EcuadorLa pasión por Ecuador llevó a ecuatorianos radicados en España hasta Estados Unidos para vivir juntos la Copa del Mundo. Marco Antonio Puma Pozo, de 23 años, y su padre, el doctor Marco Antonio Puma Duque, de 45, viajaron junto con Miguel Pumbo, de 25 años, y su padre, Franklin Pumbo Pondolo, de 50, para cumplir un sueño mundialista.PublicidadLos dos jóvenes son mejores amigos, y con el paso de los años sus padres también construyeron una amistad que los llevó a organizar este viaje. Entre ambos pares familiares invirtieron más de 2.000 euros para llegar a suelo estadounidense y acompañar a la selección ecuatoriana en esta cita mundialista.Marco Antonio Duque salió de Ecuador hace casi 20 años para realizar su especialidad médica en España, país donde finalmente construyó su vida. Su hijo reconoce ese esfuerzo y asegura que todo lo que tiene hoy es gracias a la decisión de su padre de empezar una nueva etapa lejos de casa.“Sin él no sería posible esto. Ya es la segunda vez que vamos a un Mundial y más que el resultado es el cariño, el sentimiento y poder compartir”, comentó Marco, quien ya había acompañado a su padre en Rusia 2018.PublicidadPublicidadPara su padre, vivir esta experiencia junto con su hijo tiene un significado difícil de explicar. “Cuando uno tiene una pasión, el fútbol es así, no entiende de fronteras ni distancias. Poder hacerlo con alguien que amas es mucho mejor todavía”, señaló.Aunque también siente cariño por España, país que lo acogió durante años, Marco Antonio reconoce que Ecuador siempre estará presente en su vida. “Yo soy como soy por Ecuador, por la forma en la que me criaron mis abuelos y mis padres”, expresó.Un padre que llevó la identidad ecuatoriana hasta EspañaLa historia de Franklin Pumbo Pondolo refleja la de muchos ecuatorianos que emigraron buscando nuevas oportunidades. Salió del país en 1999 junto con su esposa, dejando atrás a su hijo pequeño, y años después logró reencontrarse con su familia en España.“Allá tenemos trabajo, estudios y una vida, pero en el corazón siempre estamos en Ecuador”, contó Franklin, quien nació en Loja y actualmente vive en España con sus hijos.Su hijo Miguel nació en Barcelona, España, pero asegura que por sus venas corre Ecuador. Aunque creció rodeado de la cultura española, su padre fue quien mantuvo viva la conexión con la Tricolor y el fútbol ecuatoriano.“Todo es por mi padre. Él siempre me ha pegado mucho el alma ecuatoriana que tiene a la hora del fútbol”, explicó Miguel, quien decidió sumarse al viaje mundialista después de que su amigo Marco le propusiera asistir junto con sus padres.PublicidadPara Franklin, compartir un Mundial con su hijo representa una recompensa después de todos los sacrificios del camino migratorio. “Nos atrae el fútbol desde pequeños. Mis hijos siempre han sido deportistas y ahora queremos que Ecuador triunfe, estamos aquí para apoyarlo”, afirmó.Miguel también destacó el valor de la experiencia: “Tengo mis estudios, mi trabajo y todo lo bueno que he sacado en España, pero todo lo tengo gracias a él. Un día decidió embarcarse en esa aventura sin saber qué le esperaba y al final salió muy bien”.43 años en Estados Unidos y un Día del Padre junto con la TriMientras algunos padres viajaron miles de kilómetros para vivir el Mundial con sus hijos, otros ecuatorianos han construido su historia en Estados Unidos durante décadas. Ese es el caso de Iván Martínez Reinoso, de 74 años, quien lleva 43 años radicado en el país.Retirado actualmente, Iván recuerda su vida como una etapa “magnífica y elocuente”. Sus hijos crecieron en Estados Unidos y hoy dos de ellos viven en Oklahoma, aunque la tecnología mantiene el vínculo familiar.“Gracias a Dios nos llamamos, nos vemos por WhatsApp, por internet, hablamos siempre”, contó.Este domingo celebrará el Día del Padre junto con su hija Erika Martínez Abril, quien viajará para acompañarlo. Para él, la distancia nunca rompió la conexión con sus hijos.También sigue de cerca a la selección ecuatoriana en el Mundial y mantiene la ilusión por una buena campaña de la Tri. “En defensa estamos muy bien, en la media cancha estamos soberbios, falta alguien que arme la delantera”, analizó.Después de más de cuatro décadas lejos de Ecuador, Iván resume su historia en una enseñanza que comparte con otros padres: “La enseñanza de toda mi familia, de mi padre y de mi madre, me dio el impulso para con mis hijos”.Tres historias diferentes, pero con un mismo punto de encuentro: padres que cruzaron fronteras, hijos que heredaron sus raíces y un Mundial que se convirtió en el regalo perfecto para celebrar el Día del Padre. (D)