La primera vez que Juan Carlos Estrada escuchó el himno de Ecuador en un Mundial estaba rodeado de camisetas italianas en Japón. Dice que los ecuatorianos eran pocos, quizá unos 3.000 dentro del estadio, pero que igual cantaron “con lágrimas y la voz rota” mientras sentían que todo retumbaba alrededor.A miles de kilómetros de ahí, otro ecuatoriano guardaba recuerdos parecidos. Álex Arias García, lojano y profesor radicado en Estonia, todavía recuerda la “mancha amarilla” que se formaba entre hinchas mexicanos, italianos o croatas durante aquel Mundial de 2002.PublicidadDice que había esperado 40 años para ver a Ecuador clasificar por primera vez y que todavía siente ese viaje como uno de los momentos más importantes de su vida.Los dos han acompañado a la Selección en los cuatro mundiales que ha disputado Ecuador: Japón-Corea 2002, Alemania 2006, Brasil 2014 y Qatar 2022. Ahora ya preparan el viaje hacia el Mundial de 2026.Estrada, cirujano plástico guayaquileño, recuerda que empezó a seguir a la Selección desde niño, aunque en su casa no había tradición futbolera. PublicidadPublicidadSu papá era extranjero y no tenía esa conexión con Ecuador desde el fútbol. Aun así, él viajaba cada vez que podía para ver partidos de eliminatorias y terminó siguiendo el proceso que llevó al país a su primera clasificación mundialista.“Yo decía que Ecuador iba a clasificar cuando el Mundial fuera en Japón, porque lo veía lejísimo, imposible. Lo dije como broma y terminó pasando”, recuerda entre risas.PublicidadCuenta que cuando Ecuador aseguró el cupo al Mundial empezó a hacer pagos poco a poco para financiar el viaje. Se acercó a la oficina de una agencia de viajes para preguntar cuánto costaría llegar hasta Asia. Le dijeron que el paquete rondaba los $ 6.000.“Yo iba haciendo abonos para no gastarme la plata”, relata.Álex Arias también habla de sacrificios económicos. Dice que desde Loja “todo es más lejos y más carito”, pero que eso nunca lo frenó. Antes de la clasificación a Japón-Corea viajaba incluso a Lima o Bogotá para seguir a Ecuador durante eliminatorias.Publicidad“Esperé 40 años para ver a Ecuador en un Mundial”, cuenta.Los recuerdos de Japón aparecen rápido en ambos relatos. Estrada habla del cambio de horario, de haberse despertado a las tres de la mañana creyendo que ya amanecía porque el sol entraba fuerte por la ventana del hotel.Arias recuerda los taxis de Tokio, porque las puertas se abrían automáticamente, y un bufé libre de centolla y langosta al que fueron invitados durante el viaje.En carne propia lo vivieron y hasta el día de hoy no lo pueden creer. Cada estadio que visitaron guarda historias que a voz de ellos no van a poder ser borradas nunca.Estrada asegura que nunca olvidará el momento en que Ecuador cantó por primera vez su himno en un Mundial antes del partido contra Italia. Dice que los italianos llenaban las tribunas y que los japoneses también apoyaban a la Selección, pero que igual los ecuatorianos hicieron escuchar su voz.“A mí nadie me lo contó. Yo estuve ahí”, repite varias veces durante la conversación.Álex Arias recuerda el triunfo 1-0 contra Croacia como una explosión de felicidad. Dice que hasta hinchas italianos se acercaban a besar y abrazar a ecuatorianos porque esa victoria ayudó a Italia a clasificar.“El primer gol de Ecuador en un Mundial, el triunfo ante Croacia, todo eso lo vivimos como si fuera imposible”, señala.El Mundial de Alemania 2006 aparece como otro de los puntos más altos para ambos. Ecuador avanzó por primera vez a octavos de final y muchos hinchas decidieron extender estadías, cambiar vuelos o buscar entradas de último momento. Estrada cuenta que viajó a ese Mundial con la idea de regresar únicamente cuando volviera la Selección. Su esposa terminó uniéndose al viaje y juntos estuvieron en el partido frente a Inglaterra.“Cuando Carlos Tenorio pegó ese balón en el palo sentimos que sí podíamos”, recuerda sobre aquel encuentro que Ecuador perdió 1-0 con un tiro libre de David Beckham.Álex Arias dice que Alemania fue uno de los viajes más intensos porque cerca de 150 lojanos estuvieron allá alentando a la Selección.“Todos nos emborrachamos de gusto”, dice entre risas al recordar las victorias sobre Polonia y Costa Rica.Brasil 2014 dejó recuerdos distintos en ambos aficionados. Arias todavía habla del recibimiento con garotas y samba que tuvo el grupo ecuatoriano al llegar al aeropuerto. Estrada decidió invitar a su padre a ese Mundial para compartir juntos el ambiente futbolero.Qatar 2022 volvió a cruzarlos con otro momento histórico: Ecuador abrió el Mundial frente al país anfitrión y ambos estuvieron en el estadio.Estrada todavía recuerda el frío del aire acondicionado dentro del escenario deportivo. Cuenta que terminaron usando bufandas y camisetas que les regalaron como souvenir para soportar la temperatura.“Estábamos congelados”, dice.Arias guarda credenciales, bufandas y recuerdos de todos esos viajes. Pero asegura que lo más importante no son los objetos.“Los recuerdos me los voy a llevar hasta el día de mi muerte”, sostiene.Ahora ambos preparan el viaje al Mundial de 2026. Estrada ya compró entradas, boletos de avión y hospedajes. Dice que esta vez irá acompañado de su hijo Juan Andrés, aficionado al fútbol igual que él.“Yo salgo con mi Selección y regreso con mi Selección”, afirma.Álex Arias llegará el 5 de junio a Ecuador antes de viajar junto con un grupo de cerca de 200 lojanos. A sus 79 años cree que probablemente este sea su último Mundial.“Lo quiero vivir así sea lo último que haga en mi vida”, dice. (I)