—Profesor, en su obra usted ha cuestionado las narrativas que presentan al capitalismo como un proceso natural y triunfante, señalando, en cambio, que su consolidación histórica estuvo marcada por conflictos, crisis y resistencias. En su revisión, ¿qué elementos históricos explican por qué este triunfo, entre comillas, fue profundamente ansioso y contradictorio más que un éxito lineal y pacífico? —Si comparas el capitalismo con los sistemas precapitalistas, no es que no existiera la ansiedad en esos sistemas, por supuesto que la había. La gente se preocupaba por enfermedades, pandemias, el clima, invasiones, guerras... pero todos esos eran factores que venían de fuera del sistema. En el capitalismo, es muy diferente. El capitalismo es un sistema altamente dinámico. Se mueve constantemente, y siempre hay ganadores y perdedores. Así que, cuando hablamos del triunfo del capitalismo, también deberíamos recordar que cada triunfo del capitalismo tuvo sus víctimas. Las víctimas fueron aquellos que habían triunfado antes, y que luego quedaron del lado perdedor en esta constante evolución dinámica del capitalismo. El economista político Schumpeter llamó a esto “destrucción creativa”. Eres un emprendedor, tienes éxito, ganas mucho dinero, cuentas con equipos que otros no tienen... y, de repente, de la nada, aparece un nuevo emprendedor o un nuevo sistema, y quedas completamente destruido. Y cuando estás en la cima, vives con la preocupación de que alguien pueda surgir y destruirte, o al menos debilitarte. Por eso, la ansiedad es parte del triunfo del capitalismo. Ese era mi punto principal. Entonces, si tomamos el capitalismo como un nombre genérico para un sistema, es evidente que ha triunfado. Está en todas partes. Y las personas que no lo tienen, lo desean. Aquellos que tenían una alternativa al capitalismo, es decir, el comunismo, fracasaron. Y luego tenemos fenómenos curiosos como China, que probablemente sea ahora el sistema capitalista más exitoso, aunque en manos de un partido político que se autodenomina comunista. Por eso es muy difícil generalizar o construir una teoría general del capitalismo, y deberíamos recordar que el propio Marx nunca hizo predicciones firmes sobre el futuro del capitalismo. Lo que realmente le interesaba era analizar el capitalismo y entender qué era lo que lo hacía funcionar. EL CAPITALISMO Y SUS CONTRADICCIONES. “El capitalismo es un sistema altamente dinámico. Se mueve constantemente, y siempre hay ganadores y perdedores. Deberíamos recordar que cada triunfo del capitalismo tuvo sus víctimas”. (FOTO MARCELO DUBINI) “Si tomamos el capitalismo como nombre genérico para un sistema, es evidente que ha triunfado.”
Donald Sassoon: "La ansiedad es parte del triunfo del capitalismo"
Es una de las voces más influyentes del pensamiento histórico europeo contemporáneo y una figura clave para comprender el pasado y pensar críticamente los dilemas actuales. Su obra recorre con lucidez temas centrales como el ascenso y declive del socialismo, el desarrollo del capitalismo moderno, el avance del fascismo y el papel de la cultura en la construcción de identidades colectivas. Discípulo del célebre Eric Hobsbawm, su trayectoria combina el trabajo académico riguroso con una intervención pública sostenida en debates centrales de nuestro tiempo. Profesor emérito de Historia Comparada en la Queen Mary University of London, y premiado por obras como “Cien años de socialismo”, combina el análisis político, económico y cultural con una mirada censora que ilumina los procesos históricos detrás de las crisis del presente.
El historiador Sassoon analiza por qué la ansiedad es constitutiva del capitalismo dinámico: cada triunfo genera perdedores (Schumpeter), quien gana hoy puede ser destruido mañana. Para tech managers en software/IA, explica la disrupción permanente—liderazgo no garantiza supervivencia.







