El punto de partida es discutir el presente del capitalismo, que ya no es aquel que emerge de la crisis de 1930, con las reformas keynesianas, condicionado por la novedad del comunismo soviético, la planificación y la expectativa esperanzada de un nuevo rumbo en buena parte de la humanidad. Aquel condicionamiento del socialismo empezó a desmoronarse con la desarticulación de la URSS en los 80/90 del siglo pasado. Además, vale considerar que la humanidad en su larga historia recorrió distintos momentos sustentados en ideas y prácticas hegemónicas que definieron rumbos civilizatorios, que no definen fatalmente el devenir socio político. No siempre hubo capitalismo, por lo que se trata de un momento histórico de la civilización. No siempre existió el capitalismo y al mismo tiempo, éste, reconoce distintas formas de existencia. Un momento es el largo trayecto de construcción originario del orden capitalista, entre los siglos XV y XVIII, un tiempo también para su universalización, “descubrimiento, conquista y colonización” mediante. Otro tiempo es su consolidación en la extensión de la forma monetario mercantil de reproducción social de la cotidianidad en el ámbito mundial, en la internacionalización de la producción y la transnacionalización del régimen del capital.