Alrededor de una de cada cinco mujeres que dedican tiempo a los videojuegos online es objeto de mensajes sexuales no consentidos que suponen un impacto emocional alto que a menudo pasan desapercibidos por los sentimientos de vulnerabilidad y de vergüenza que generan en la víctima.

Así se desprende de una investigación pionera a partir de 1.812 entrevistas a jugadores adultos de toda España del 25 de junio al 5 de julio de 2024 dentro del proyecto GamerVictim, del 'Centro Crímina para el Estudio y Prevención de la Delincuencia' de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche para analizar la victimización, el acoso y las conductas tóxicas en las comunidades digitales y los videojuegos.

El 51,2 por ciento de los encuestados se identificó como mujer, el 48,1 hombre, el 0,4 no binario y el 0,3 restante evitó responder, y 12 de cada cien manifestó pertenecer al colectivo LGTBIQ+, y todos ellos dedican entre dos y cuatro horas semanales a los videojuegos multijugador ya sea en consola o en el 'smartphone'.

De las mujeres que participan en comunidades asociadas a los videojuegos, el 19,7 por ciento admite que ha recibido mensajes sexuales no consentidos, el 7,2 ha sido coaccionada para el envío de contenido íntimo (por ejemplo imágenes), el 5,4 ha sido amenazada con la difusión de fotografías sexuales suyas previamente intercambiadas y también en torno al 5 ha sido “presionada” para una relación íntima o romántica online, o incluso un encuentro sexual presencial.