El primer ministro británico, Keir Starmer, anunciará este lunes su dimisión por la presión de su partido y su Gobierno tras el derrumbe laborista en las elecciones locales de mayo y el triunfo en los comicios para un escaño en el norte de Inglaterra de su principal rival en el partido, Andy Burnham, según The Guardian y The Observer. No se han cumplido ni dos años desde su victoria en las elecciones generales con una mayoría absoluta histórica en la Cámara de los Comunes, pero el descontento ciudadano por el declive del país no cesa.

En los diez años desde el referéndum del Brexit, en 2016, el Reino Unido ha tenido seis primeros ministros, entre ellos tres en los últimos dos años de gobierno conservador. En este caso, Starmer no ha tenido escándalos como los de Boris Johnson ni ha llevado al país al borde del precipicio como David Cameron o Liz Truss. Pero la decepción por el estado del país tocado por el Brexit, la división por la guerra de Gaza o la reacción contra la inmigración entre votantes tradicionalmente laboristas han debilitado el liderazgo de Starmer. El efímero nombramiento de Peter Mandelson como embajador británico en Washington o los planes de limitar la ayuda universal para las facturas energéticas de los jubilados han hecho mella en su reputación como líder.