21/06/2026 a las 09:51h.
Extremadura se ha posicionado como una de las grandes referencias europeas en generación de energías renovables. Produce ya más de la mitad de su electricidad a partir de fuentes limpias (entre los territorios con mayor capacidad fotovoltaica del país). El siguiente gran reto es generar más energía verde y gestionarla de forma eficiente, segura y estable. Ahí entra en juego el almacenamiento energético para permitir que la energía producida pueda utilizarse cuando realmente se necesita.
Una oportunidad estratégica
La imagen más habitual del almacenamiento energético suele ser la de las baterías de litio. Existen, además, sistemas basados en hidrógeno, almacenamiento térmico mediante sales fundidas, bombeo hidroeléctrico reversible o tecnologías emergentes aún en fases avanzadas de investigación y desarrollo. Esta diversidad tecnológica permite adaptar soluciones a distintos escenarios. Por ejemplo, en Extremadura hay 6 módulos de baterías de almacenamiento energético electroquímico con autorización de explotación (potencia total, 64,738 MW instalados), hibridando instalaciones fotovoltaicas. Y hay 71 instalaciones (potencia de 1.964 MW) en tramitación, 23 con autorización administrativa previa. En almacenamiento térmico mediante sales fundidas, 9 instalaciones solar térmica cuentan con esta tecnología.











