La reunión del próximo jueves en el Palacio Nacional supone el broche definitivo a la normalización de relaciones diplomáticas entre México y España. Será un encuentro breve, pero envuelto en todos los códigos de una visita de Estado. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, invitó en marzo al rey Felipe VI a asistir al primer partido de la selección española en suelo mexicano, en la ciudad de Guadalajara. En ese contexto llegó esta semana una segunda invitación, esta vez a un encuentro bilateral. Ha sido una secuencia de pasos diplomáticos, muy volcada en los gestos dentro de la esfera cultural, que cierra la etapa de ruptura iniciada en 2019 por la polémica carta del expresidente Andrés Manuel López Obrador pidiendo un gesto de perdón al rey por la Conquista y el rechazo de la carta por parte del Gobierno español. El Mundial de fútbol, del que México es coorganizador, será el escenario final de unas paces que llevan fraguándose casi desde la victoria electoral de Sheinbaum hace dos años. La presidenta ha calificado la aceptación de la última visita del rey como “un paso importante”, siguiendo con el tono y los tiempos propios de un acercamiento diplomático. Por su parte, la Casa Real ha enmarcado el viaje en “el contexto de intensificación de las relaciones bilaterales”. Uno de los hitos para acelerar la normalización diplomática fue el gesto en marzo de Felipe IV reconociendo los “abusos” de la Conquista durante una exposición sobre arte prehispánico organizada por una comisión binacional en tres sedes de museos madrileños. Sheinbaum respondió celebrando el “gesto de acercamiento” y en cuestión de días envió una carta con la invitación formal al Mundial. Una vez desenredado el nudo, la presidenta mexicana continuó enviando señales. Apenas un mes después, aceptó la invitación del mandatario español, Pedro Sánchez, a acudir a una cumbre en defensa de la democracia organizada en Barcelona. Fue el primer viaje de un presidente mexicano a España desde 2018 y, aun más, el primer viaje de un presidente de Morena a Europa, con el simbolismo añadido de ser a España y a un evento organizado en respuesta al turbulento escenario internacional marcado por la agresiva política exterior de Donald Trump.El acercamiento, con el colofón de la semana que viene, ha abierto además un espacio para las alianzas políticas en el delicado contexto internacional marcado por las presiones de Trump, con México como una de sus dianas favoritas. El viaje de Sheinbaum alineó a México con el eje de países progresistas, mandando a su vez una señal de firmeza a Trump . La alianza tine visos de seguir consolidándose. En noviembre, Madrid será la sede de otra cumbra con la que España quiere reivindicar el papel de la comunidad iberoamericana ante los embates de la Casa Blanca. Preparar el terreno para esa próxima cita fue uno de los objetivos de la reciente gira americana del ministro español de Exteriores, José Manuel Albares. Tras arrancar en Puerto Rico y República Dominicana, el canciller culminó su periplo en México, con una agenda volcada en la diplomacia cultural. El propio Albares ya visitó México en marzo 2022 con el objetivo de desbloquear la todavía tensa relación, pero entonces López Obrador insistió en “pausar” la relación con España en vez de acelerarla, como pidió el ministro.Sheinbaum heredó el conflicto. Hace dos años, no invitó al rey a su investidura, a la que tampoco acudió ninguna comitiva del Ejecutivo español. Pero algo cambió con la nueva presidenta. Algo había empezado ya a moverse. En una entrevista reciente con este diario, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel, aseguró que desde el primer día empezaron los contactos con su homólogo español para sondear una posible exposición potente sobre arte indígena en España. Así nació La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, organizada a medias por una comisión binacional en tres sedes de museos madrileños.La exposición fue el escenario del primer paso de acercamiento. Primero fue el ministro Albares quien habló el año pasado de “injusticia y dolor” durante la colonización. Pero apenas una semana antes, la secretaria Curiel ya había enviado un mensaje premonitorio en un evento de la UNESCO en Barcelona que fue abonando el terreno. Antes habían llegado también los premios Princesa de Asturias para México, la Feria del Libro de Guadalajara (FIL) invitando a Madrid y Barcelona, o México brillando en la feria del turismo de Madrid. Todo eso hasta llegar al hito del rey reconociendo los “abusos” de la Conquista delante de las pequeñas terracotas olmecas que representan a las ancianas de la Costa del Golfo, de la sacerdotisa de Palenque, o la poderosa gobernante huasteca de Amajac representada en una roca caliza de más de dos metros de altura.La diplomacia cultural, donde también cabe la percha del Mundial, ha sido la facilitadora del deshielo y seguirá estando presente en la reunión de la próxima semana, a la que también asistirán el canciller Albares y la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón. La presidenta Sheinbaum ha anunciado que, a expensas de afinar la agenda de temas, hablarán sobre los pueblos originarios y su importancia antes de la llegada de los españoles durante la Conquista.