La estructura de los intercambios comerciales del Mercosur se reparte entre tres macro-regiones globales: Asia-Pacífico, América del Norte y la Unión Europea, de las cuales Asia-Pacífico es la región geográfica con mayor peso. Funciona como el principal destino de las exportaciones de commodities y el mayor proveedor de manufacturas de alta tecnología y bienes intermedios. Sin embargo, si bien el Mercosur revitalizó su agenda externa mediante un enfoque pragmático y aperturista, el vínculo formal con Asia sólo incluyó la firma del acuerdo con Singapur en 2023 y un tibio retorno de conversaciones con China, Indonesia, Vietnam y Corea del Sur. Pensar en una estrategia acuerdista desde el Mercosur, sin embargo, no resulta sencillo. La región asiática es un vasto espacio geográfico formado por un mosaico de países y subregiones que se articulan desde el punto de vista económico mediante procesos de integración ya consolidados, algunos de alta significación política como el Asean y otros edificados sobre una estrategia de regionalismo abierto como el APEC. Paralelamente, en la región asiática deben contabilizarse importantes acuerdos comerciales de más reciente formación como el RCEP (Asociación Económica Integral Regional) y el Cptpp (Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico). Si consideramos que el intercambio comercial del Mercosur con el Asean tiene un elevado peso estratégico para nuestro bloque, el reciente Tratado de Libre Comercio del Mercosur con Singapur podría servir como guía para futuros acuerdos con otros miembros del Asean como Indonesia o Vietnam con quienes ya existen diálogos exploratorios. A ello debe agregarse que el Asean se ha transformado en una región particularmente relevante para Argentina donde ya cuenta con tres socios comerciales consolidados: Vietnam, Tailandia y Malasia, quienes receptaron el 75,6% del total de nuestras exportaciones a la región (Indec, abril 2026).