El medio natural de Natalia Rodríguez es el agua. A los cuatro años contempló por primera vez el paso de los cachalotes en el Estrecho de Gibraltar, observó las ondulaciones en el mar, la línea de sus lomos y, aunque no lograba comprender tal imagen, supo que marcaría su devenir. “Sabía que era importante”, sonríe la adolescente de 17 años. Hace poco, logró bucear por primera vez junto a un tiburón en los fondos marinos de la isla de Tenerife, donde acompañó a un angelote que durante días se había escondido de la mirada de sus compañeros de ruta“. Se sumerge bajo la superficie, pero cada vez que asciende defiende el medioambiente. Esta pasión la llevó a ser nombrada como embajadora del Pacto Europeo por el Clima, un cargo dispensado por la Comisión Europea para el que tiene varias tareas que cumplir este 2026, como la protección de la vida marina en las costas andaluzas.
La protección por la biodiversidad marina viene de lejos, casi que desde que aprendió a hablar. Con el empeño de aprender a bucear, logró que sus padres la apuntaran al curso de iniciación después de recaudar el dinero de la inscripción mediante la venta de los collares de arcilla que hacía con forma de animales acuáticos. “Mi padre creía que con eso ya se me quitaría... Pero fue todo lo contrario”. El tesón que refleja la joven de Cádiz la llevó a ampliar sus conocimientos sobre el cuidado del ecosistema y divulgarlo a través de sus redes sociales. De tal manera, el cargo simbólico que ostenta a nivel europeo le ha permitido a lo largo de estos primeros seis meses desarrollar una labor encomiable que ha servido como inspiración para su generación y la ha llevado, entre otras cuestiones, a ser homenajeada en la Gala WITH Mujeres Líderes 2026, que celebró recientemente su cuarta edición en el Real Alcázar de Sevilla.








