La discusión en la política cordobesa empieza a mostrar señales contradictorias. Por un lado, crece la adhesión ciudadana a varios de los argumentos que la oposición utiliza para cuestionar al oficialismo provincial. Por otro, ese malestar todavía no encuentra una expresión política capaz de transformarlo en votos. Esa es una de las principales conclusiones de la última medición realizada por la consultora Dialogía, dirigida por Santiago Martínez Luque, quien advirtió que las críticas al peronismo tienen cada vez más recepción social, aunque ningún dirigente opositor logra convertirse en el principal beneficiario de ese fenómeno.
En diálogo con Perfil Córdoba, el consultor también evaluó el impacto político del caso Agostina Vega, la situación de Martín Llaryora, el peso de Juan Schiaretti y el comportamiento electoral de figuras nacionales como Javier Milei y Patricia Bullrich.
—¿Qué se puede destacar de la encuesta que acaban de publicar?
—Lo que venimos observando es un proceso de construcción de agenda bastante fuerte por parte de la oposición. Nosotros queríamos medir qué nivel de recepción tenían algunos de los principales cuestionamientos a la gestión provincial y al ciclo del peronismo cordobés. Ahí encontramos algo que nos llamó particularmente la atención: la repercusión que tienen esos argumentos entre la ciudadanía. Cuando preguntamos sobre la idea de un ciclo cumplido, sobre una gestión atravesada por problemas de corrupción o sobre la falta de nuevas ideas para resolver los problemas de la gente, vimos niveles de acuerdo muy elevados. Todos esos ejes superan el 60% de adhesión, algunos se acercan al 70% y el tema de la corrupción ronda el 80%.






