“Esta es la última oportunidad para cambiar”.

Así de claro fue el laborista Andy Burnham el pasado viernes tras lograr su escaño en el parlamento británico, tras una jugada clave para poder apartar a Keir Starmer del 10 de Downing Street.

El alcalde de la metrópolis de Manchester lograba, tras ganar unas elecciones parciales en un condado del norte de Inglaterra, la llave para una revolución interna que ya comienza a moverse desde este fin de semana.

Burnham ya ha asumido en público su voluntad de desafiar al actual primer ministro, lo que supondría, según sus propias palabras, un “punto de inflexión” para el país.

Burnham ha logrado una arrolladora victoria en la cinrcunscripción de Makerfield, con el 54,8% de los votos, y se ha impuesto con claridad sobre los dos candidatos de ultraderecha y demuestra que en estos momentos es el activo político más poderoso para hacer frente a la formaci{on populista de Nigel Farage, Reform UK.