Pedro Poza Maupain Aarhus (Dinamarca)Actualizado S�bado,

junio

21:35Est�s en medio de Aarhus, segunda ciudad de Dinamarca. O mejor dicho: debajo de Aarhus. Olvida la realidad pr�spera y ordenada de las calles que circundan el ARoS Kunstmuseum. Olvida la gloria multicrom�tica, all� arriba en la azotea, de Your Rainbow Panorama, el famoso mirador de 360 grados y cristales de colores ideado por Olafur Eliasson. Olvida ese arco�ris agradable y seguro donde los visitantes del Museo de Arte pueden pararse a mirar hacia afuera, hacia la catedral y la estaci�n de tren, a trav�s de un filtro de alegr�a rosada, viol�cea, anaranjada...Has entrado en As Seen Below - The Dome (como se ve desde abajo-el domo), la pieza central en The Next Level, la expansi�n subterr�nea de ARoS, y lo que est�s contemplando no es solo arte: es un ataque psicod�lico a los nervios �pticos. El gran vac�o c�smico, enterrado bajo el hormig�n y extra�do directamente del desierto de California.El hombre detr�s de la nueva instalaci�n permanente del museo, inaugurada con notable retraso y elevado sobregasto este fin de semana, es James Turrell. Nacido en 1943 en Pasadena, al noreste de Los �ngeles, profeta y sumo sacerdote del movimiento Light and Space (luz y espacio), que en los salvajes a�os 60 redescubri� que no se necesitaba lienzo ni pincel para romper los moldes. �Para qu� pintar la luz cuando se puede usar la luz?As Seen Below - The Dome es su �ltima creaci�n, la m�s ambiciosa. Su Skyspace n�mero 100. Est�n diseminados por todo el mundo, desde Nueva York hasta Canberra, pasando por Vejer de la Frontera, en C�diz. As Seen Below se abri� al p�blico el viernes en presencia de los reyes de Dinamarca, Federico X y Mary, pero sin su autor, lamentada ausencia de �ltima hora debido a complicaciones de salud. Turrell, por lo menos, pudo recibir la visita de Federico hace cinco meses cuando estuvo en Aarhus supervisando los �ltimos detalles en la construcci�n del domo.As Seen Below es esencialmente una c�pula monumental de 40 metros de di�metro y 16 de altura a la que se accede por un t�nel luminoso. Con una apertura circular en el techo que enmarca el cielo. Aunque una descripci�n tan b�sica no puede hacerle justicia. Entras en un espacio aparentemente sin l�mites. Sin puertas, sin marcos cl�sicos. Est�s envuelto. Es un minimalismo absoluto, aunque nada que ver con la aseada y fr�a blancura escandinava. Esto es una genialidad arquitect�nica y tecnol�gica, donde las luces LED de �ltima generaci�n est�n ocultas de una forma tan enfermizamente perfecta en canales y curvas que no sabes d�nde termina la pared y d�nde empieza el techo. Turrell ha eliminado todas las esquinas. Literalmente. Paredes, suelo, techo...Todo se funde en una nada blanca y perfecta. Sin sombras. Sin bordes. Absolutamente nada en qu� fijar la mirada. Tu cerebro, ese aparato evolutivo acostumbrado a descifrar esquinas y distancias para sobrevivir, colapsa. Es el efecto Ganzfeld. El campo total. Flotas, miras, parpadeas, te quedas contemplando fijamente, pero el ojo no encuentra nada en qu� enfocarse. �Tiene el espacio diez metros de profundidad o se extiende hacia la eternidad?La luz cambia. No con un chasquido brusco, sino de forma lenta, fluida. De repente, te ba�as en un azul marino profundo, muy caracter�stico de Turrell. Una frecuencia c�smica e intensa que baja las revoluciones por completo. El pulso cae. Como hundirse en un oc�ano sin fondo de introspecci�n y calma meditativa. El ojo tampoco puede enfocar en la oscuridad azul. El espacio se vuelve difuso, infinito, espiritual.Los colores cambian. Las olas electromagn�ticas golpean tu retina y ahora el espacio es rojo. Un rojo saturado, ardiente. Ya no es relajante: es una bofetada f�sica. El sistema nervioso se despierta de golpe. El espacio, que antes se retiraba, ahora se contrae, presiona directamente contra la piel como una niebla c�lida y densa. Es intenso, claustrof�bico, presencia pura.Lo m�s impactante son las transiciones. Cuando el color rojo se apaga, tu cerebro sobreestimulado te enga�a. Tus fotorreceptores gritan y, de repente, crees ver una postimagen, un color -verde ne�n o turquesa- que ni siquiera est� en la habitaci�n. Turrell obliga a tu propio cerebro a generar la obra de arte. Es la fenomenolog�a en su forma m�s radical. Como en el famoso mantra de Turrell: no solo ves la luz, te ves a ti mismo ver (Seeing yourself see).Es imposible no comparar este choque subterr�neo con el famoso Your Rainbow Panorama de Olafur Eliasson en la azotea de ARoS. Pero mientras el mirador arco�ris del artista dan�s-island�s es el primo extrovertido y alegre que mira hacia Aarhus, colorea la realidad y te conecta con la ciudad, el domo de Turrell hace exactamente lo contrario. As Seen Below te succiona hacia el interior de la tierra. Corta por completo la conexi�n con el bombardeo visual constante de la vida cotidiana. Es una catedral cerrada, introvertida y casi sagrada para los sentidos. Una belleza que resulta sublime, imponente, abrumadora...As� que olvida todo lo que cre�as saber sobre el arte en los museos. As Seen Below no cuelga de la pared. No existe all� adentro en la oscuridad. Nace de forma exclusiva y �nica justo ah�: en la intersecci�n entre el espacio f�sico y tu propio sistema nervioso.Por si fuera poco, ARoS rompe los viejos esquemas con nuevos e inusuales horarios de apertura. El sol dicta el espect�culo. Lo ideal es entrar al amanecer o cuando cae el crep�sculo, el momento en que la luz de la penumbra se mezcla con la tecnolog�a de Turrell en un cl�max c�smico sin igual. Las expectativas son enormes. Astrid Ildor, jefa de prensa y marketing de ARoS, dice que la nueva instalaci�n supondr� un aumento de 100.000 visitantes anuales. Este verano, adem�s, para que la experiencia m�stica sea completa, el museo exhibe tambi�n el trofeo de la Superliga de f�tbol danesa conquistado por primera vez en 40 a�os por el orgullo local, AGF, la Asociaci�n Gimn�stica de Aarhus.