Es uno de los pilares de la política común europea y cumple 40 años desde que comenzó a aplicarse en España. Para el sector agrícola y ganadero, la Política Agraria Común (PAC) ha sido un factor clave para el desarrollo de la producción agroalimentaria y para el despegue de las exportaciones. Sin embargo, que haya sido una herramienta de transformación esencial no evita que también tenga un lado oscuro: que el reparto de las ayudas haya contribuido a ampliar las diferencias entre las grandes y las pequeñas explotaciones. Además, la Comisión Europea (CE) tiene actualmente sobre la mesa el diseño del nuevo marco financiero de la PAC entre los años 2028 y 2034 y los productores temen un recorte presupuestario y una renacionalización de la política agraria, que lleve a los Estados a primar unos sectores sobre otros en función de sus intereses.

“Recuerdo que en enero de 1986 había dos temores, la introducción del IVA, que según algunos iba a ser un desastre; y que íbamos a ser invadidos por las naranjas marroquíes. Pues ni una cosa ni la otra”, aseguró el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, en un acto sobre los 40 años de la PAC en España. “Hemos transformado el sector en estos años, se ha adoptado un marco jurídico común y un apoyo financiero, con derechos y con obligaciones”, resumió.