La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha decidido replegarse. Después de 19 días de movilizaciones, bloqueos y protestas, el magisterio disidente se prepara para abandonar el plantón que mantuvo en las inmediaciones de Palacio Nacional en Ciudad de México convertido durante semanas en el principal frente de confrontación con el Gobierno de Claudia Sheinbaum. El levantamiento del campamento supone también el regreso de cientos de docentes a sus Estados. La retirada ocurre en plena efervescencia por el Mundial de fútbol y marca una pausa a uno de los conflictos más prolongados que la presidenta ha enfrentado con la disidencia magisterial desde el inicio de su mandato.La imagen que durante casi tres semanas ocupó el centro de la capital del país ha comenzado a desaparecer durante la noche de este viernes. Las lonas improvisadas, las casas de campaña y los pasillos de plástico que cubrieron la plancha del Zócalo capitalino se alistan a ser retiradas en las próximas horas, han confirmado a este diario autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de Mario Delgado e integrantes de la Coordinadora.La decisión da un respiro al Gobierno de Sheinbaum. Durante las últimas semanas, la relación entre la presidenta y el magisterio disidente se deterioró notablemente. La mandataria endureció el discurso público frente a los bloqueos y cuestionó los métodos de presión empleados por la Coordinadora, mientras su Administración anunciaba la apertura de canales de comunicación directos con los docentes sin depender de las dirigencias sindicales.Horas antes de que la disidencia magisterial abriera la puerta a la retirada, ocurrió un nuevo episodio de tensión con el Gobierno. Durante la gira de la presidenta Sheinbaum en San Quintín, Baja California, integrantes de la CNTE y colectivos de madres buscadoras interceptaron a la mandataria al grito de “¡Claudia, mentiste con la ley del ISSSTE!”. La escena ha retratado el descontento que persiste pese al inminente repliegue del magisterio.Integrantes de la CNTE han confirmado a EL PAÍS que la decisión de concluir la jornada de protestas está prácticamente tomada, debido a que la sección 22 de Oaxaca, el contingente más numeroso, ha acordado el repliegue, aunque antes deberá ser ratificada durante la Asamblea Nacional Representativa (ANR) convocada para la noche de este viernes. En el frente de la SEP han sostenido que existe un acuerdo para facilitar la retirada de los contingentes que permanecen instalados en el corazón de Ciudad de México, por lo que la asamblea apunta a ser un trámite. Durante la mañana del sábado se ha conocido que el acuerdo incluye un apoyo de 800 millones de pesos para la sección de Oaxaca, así como bonos y estímulos para los docentes de Ciudad de México y Guerrero.El repliegue llega después de semanas de tensión. Lo que comenzó como una protesta por demandas históricas del magisterio —entre ellas la derogación de aspectos pendientes de la reforma educativa, mejoras salariales y cambios en el sistema de pensiones— terminó por convertirse en un desafío político para la Administración federal. Las movilizaciones entorpecieron la inauguración del Mundial y colocaron a la CNTE en el centro del debate público. Mientras millones de personas seguían los partidos y las autoridades intentaban proyectar una imagen de normalidad en las principales ciudades del país, los maestros bloquearon vialidades de la Ciudad de México, la principal sede mundialista. La decisión de levantar la protesta no implica una victoria para ninguna de las partes. Tampoco una derrota. Los maestros se van más que por la promesa de continuar el diálogo, por el desgaste de un conflicto que había comenzado a mostrar señales de cansancio dentro de las propias filas magisteriales. Las protestas de los últimos días habían perdido fuerza y una disminución visible de integrantes. Aunque existe un amplio consenso en que las respuestas del Gobierno son insuficientes, la mayoría de los maestros considera que la actual fase de movilización ha llegado al límite. En Oaxaca, bastión histórico de la Coordinadora y el contingente más numeroso del movimiento, la consulta realizada entre las bases ha arrojado un resultado contundente. Un total de 6.753 docentes ha respaldado levantar la huelga a partir de este viernes, contra los 3.594 que se pronunciaron por mantenerla. Otros grupos, más reducidos, plantearon extender las acciones hasta este sábado. Los acuerdos preliminares alcanzados por la asamblea estatal de la Sección 22 durante la tarde de este viernes apuntan en esa dirección. La Coordinadora ha apostado por la construcción de una ruta que le permita pasar a una nueva etapa de reorganización sin abandonar sus demandas históricas. La intención es replegarse, evaluar la estrategia seguida durante estas semanas y convocar a un congreso interno que redefina el rumbo del movimiento.