Nadie podía pensar, aquel 29 de abril, que esa caída de Edy Tavares en la lucha por un balón en el primer partido de cuartos de la Euroliga contra el Hapoel iba a provocar mucho más que la lesión del gigante del Real Madrid. En verdad, fue la chispa que prendió un incendio devastador en la sección de baloncesto del equipo blanco cuya última consecuencia es la dimisión este viernes de Sergio Rodríguez como director deportivo menos de un año después de asumir el cargo. En ese intervalo de 50 días, más lesiones, el cierre de una temporada sin títulos, un entrenador cuestionado, otro volantazo al organigrama, el gran capitán pendiente de su futuro y muchas dudas. Tras una profunda reflexión, esta tarde he comunicado al Presidente la decisión de finalizar mi etapa al frente de la dirección deportiva de nuestra Sección de Baloncesto. Le he agradecido sinceramente la oportunidad y la confianza recibida durante esta temporada.— Sergio Rodriguez (@SergioRodriguez) June 19, 2026

Tavares se lastimó el ligamento interno de la rodilla izquierda y se perdió el resto de la temporada, una baja capital para el equipo de Sergio Scariolo por su condición de mejor defensor interior del continente y justo cuando el grupo iba lanzado en la competición doméstica y en la europea. Fue solo el principio de la maldición. En los 23 días siguientes cayeron también lastimados los otros cincos de la plantilla, Alex Len y Usman Garuba, éste con una rotura del tendón de Aquiles que le tendrá muchos meses de baja. Muy afeitado, el Madrid compitió por encima de sus posibilidades en la final de la Copa de Europa perdida ante el Olympiacos en la caldera de Atenas. Y luego, el hundimiento.La derrota en cuartos de la Liga Endesa contra la Laguna Tenerife retrató a un equipo sin energía física ni anímica y dejó al Madrid fuera de las semifinales de la ACB por primera vez desde 2008 y sin títulos 15 años después de su última campaña en blanco. El equipo había perdido las tres finales disputadas durante el curso (Supercopa contra el Valencia, Copa ante el Baskonia y Euroliga frente al Olympiacos) y las miradas apuntaron a Sergio Scariolo, el técnico elegido por el presidente, Florentino Pérez, para relevar a Chus Mateo y al que concedió un contrato de tres temporadas. En medio de la tormenta, el técnico italiano se remitió a ese acuerdo y Pérez le mantuvo en el cargo poco después de ganar las elecciones. A cambio, el mandatario dio un golpe sobre la mesa al devolver el mando de la sección a Juan Carlos Sánchez, el hombre fuerte del baloncesto entre 2010 y 2025.Sánchez había dado un paso al costado el verano anterior tras una etapa con 28 títulos en las vitrinas blancas. Con él salió Alberto Herreros como director deportivo y heredó la carpeta Sergio Rodríguez, leyenda blanca, junto a Martynas Pocius y Paco Robles. La apuesta ha durado apenas 11 meses. El Chacho sintió que el regreso del anterior jefe era una cuchillada a su confianza y este viernes anunció su dimisión. En su mensaje de despedida recalcó que intentó “construir una sección más fuerte, sostenible y profesional, en un contexto cada día más retador” y que se marcha “con el orgullo del trabajo realizado”.Rudy Fernández, otro mito blanco, desmintió el mismo viernes que haya aceptado ser el próximo director deportivo. Y en el aire está ahora la continuidad de la tercera pata del reciente olimpo madridista, Sergio Llull. El escolta de 38 años acaba contrato este verano y la salida del Chacho y el regreso de Sánchez parecen dificultar su renovación. El capitán publicó en sus redes sociales una foto junto a Sergio Rodríguez y Pocius horas antes de confirmarse la dimisión de su antiguo compañero en la pista, un mensaje muy nítido sin tener que decir una palabra.Renovar los votos a Scariolo, definir el grupo de trabajo en la banda y en los despachos y acertar en el diseño de una plantilla que volverá a vivir cambios son las principales tareas sobre la mesa. Al baloncesto blanco le toca sofocar el incendio después de 50 días en llamas.La decisión sobre la EuroligaUna de las tareas más inmediatas en el calendario del Real Madrid es renovar o no su contrato con la Euroliga antes del 30 de junio. El acuerdo entre las dos partes está muy avanzado pero aún no se ha sellado oficialmente. El club blanco es el único entre los grandes de Europa que aún no ha cerrado su continuidad en la gran competición. De fondo siguen las conversaciones entre la Euroliga y la NBA para unir fuerzas al mismo tiempo que el torneo europeo le da vueltas a una profunda renovación bajo un sistema que convierta a los equipos en franquicias.