Reino Unido se encamina a tener su séptimo primer ministro en diez años. Keir Starmer apenas lleva dos de mandato, pero sus días en Downing Street parecen cada vez más contados tras el regreso de Andy Burnham a Westminster. El alcalde del Gran Manchester ha ganado este viernes con una amplia mayoría las elecciones parciales de Makerfield. Desde hace tiempo está considerado el favorito para asumir el liderazgo laborista y, ahora que ha recuperado un escaño en Westminster, puede activar formalmente el desafío a un primer ministro cada vez más acorralado. El nuevo cambio en Downing Street coincidiría con el décimo aniversario del referéndum del Brexit, una coincidencia que refleja la inestabilidad política que se ha apoderado de un país que aún parece no haber encontrado su nueva identidad. Burnham ha superado con comodidad incluso las encuestas más optimistas al obtener el 54,8% de los votos, más de veinte puntos por delante de su principal rival, el candidato de la formación de derecha radical Reform UK, liderada por Nigel Farage, que desde hace tiempo encabeza las encuestas de opinión de cara a las elecciones generales previstas para 2029. Hace apenas seis semanas, Farage se convirtió en el protagonista absoluto de las elecciones locales, pero ahora Burnham ha demostrado ser capaz de recuperar a los votantes laboristas desencantados, un mensaje de enorme peso para un partido en el que muchos le consideran el único dirigente capaz de frenar el avance del populismo. "Esta es la última oportunidad para que el Partido Laborista cambie y vamos a aprovecharla", afirmó Burnham exultante, recalcando que el resultado "ha abierto la posibilidad de que podamos avanzar juntos hacia ese futuro". "Habrá un nuevo camino para el Reino Unido", añadió. TE PUEDE INTERESAR Veterano dirigente laborista y exministro de los gobiernos de Tony Blair y Gordon Brown, Burnham es una de las caras más reconocibles de la formación fuera de Londres. Ya intentó sin éxito liderar el partido en 2010 y 2015, pero muchos en Westminster consideran que esta podría ser su gran oportunidad para hacerse con un liderazgo que, en esta ocasión, le llevaría directamente a Downing Street. De momento, no se ha activado ningún desafío formal. Tampoco ha habido dimisiones en el Gabinete destinadas a acelerar el proceso. Cualquier candidato que quiera retar al aún primer ministro necesita el respaldo de 81 diputados. De darse este escenario, el ex ministro de Sanidad, Wes Streeting, también asegura contar con apoyos suficientes para presentar su candidatura. Starmer, aferrado a su puesto, ya ha adelantado que luchará "hasta el final". Pero, según los analistas consultados, lo más probable es que, para evitar una batalla interna que debilite todavía más al partido, aumente la presión sobre el primer ministro a puerta cerrada para que acceda a presentar un calendario para su salida y garantizar así una transición ordenada, como ocurrió en su día con el traspaso de poder de Tony Blair a Gordon Brown. Tras el varapalo cosechado por el laborismo en las elecciones locales y regionales de mayo, el diputado por Makerfield, John Simons, maniobró una dimisión cuidadosamente calculada para facilitar el regreso de Burnham a la Cámara de los Comunes. Situada en el corazón del antiguo cinturón industrial del noroeste de Inglaterra, la circunscripción está marcada por calles comerciales decadentes, antiguas comunidades mineras y salarios modestos. Históricamente siempre ha votado laborista, pero en los últimos años el discurso de Nigel Farage ha calado con fuerza en una zona donde triunfó el Brexit y donde muchos vecinos se sienten olvidados por el establishment político. TE PUEDE INTERESAR Sin embargo, estos comicios parciales han supuesto un revés para Reform UK por tres razones. La primera fue lo poco que avanzó respecto a sus resultados de las elecciones generales de 2024, sumando apenas tres puntos porcentuales en una circunscripción repleta de votantes que, en teoría, encajan perfectamente con su perfil electoral. En una contienda reducida prácticamente a dos candidatos, apenas consiguió despegar. La segunda razón fue el resultado de Restore Britain, una formación escindida de Reform UK y situada más a la derecha en materia migratoria, que ha contribuido a dividir parte del voto euroescéptico. La amplitud de la victoria significa que la derrota de Reform no puede atribuirse únicamente a la irrupción del partido de Rupert Lowe, como algunos miembros del entorno de Farage habrían deseado. La tercera fue lo ocurrido en Aberdeen South, otros comicios parciales en Escocia que han pasado más desapercibidos, donde los conservadores ganaron por primera vez en casi 50 años en un contexto de este tipo, arrebatando el escaño a los nacionalistas escoceses del SNP gracias a una oscilación de 14 puntos. Después de toda la retórica triunfalista de Reform tras las elecciones locales y regionales del 7 de mayo, cuando proclamaba que los tories estaban "muertos", este resultado servirá para levantar la moral de las tropas de Kemi Badenoch y reforzar su relato de recuperación. No obstante, toda la atención está puesta ahora en los próximos pasos que tomará el laborismo. La gran cuestión es si la salida del aún primer ministro será inmediata o no. La contundencia de la victoria ha alimentado las especulaciones sobre una posible llegada de Burnham al Número 10 en cuestión de semanas, y no de meses. TE PUEDE INTERESAR Ya circulan informaciones según las cuales está preparando una lista de más de 80 diputados laboristas que respaldan su candidatura al liderazgo para presentársela a Starmer y convencerle de que dimita sin necesidad de una contienda interna. Louise Haigh, exministra de Transportes y una de las principales aliadas de Burnham, declaró que Starmer debería aceptar una "transición ordenada y gestionada" del poder para "hacer lo mejor para el partido". El más que probable relevo en Downing Street abre interrogantes sobre las consecuencias que podría tener para el prometido "reinicio" de las relaciones entre Londres y Bruselas en la próxima cumbre prevista para el 22 de julio. La cita entre el Reino Unido y la Unión Europea celebrada en mayo de 2025, la primera de alto nivel desde el Brexit, sirvió para relanzar el diálogo bilateral con el compromiso de negociar tres acuerdos clave: la reducción de barreras comerciales para productos agroalimentarios mediante normas sanitarias y fitosanitarias comunes, la conexión de los mercados de emisiones de carbono y una mayor integración en el ámbito energético. Sin embargo, más de un año después, los avances concretos han sido limitados. A excepción del acuerdo para facilitar el regreso al programa Erasmus+, gran parte de las iniciativas anunciadas en aquel denominado "reinicio" sigue pendiente de materializarse. Las negociaciones sobre un programa de movilidad juvenil continúan encalladas, principalmente por las discrepancias en torno a las tasas universitarias que deberían abonar los estudiantes europeos en las universidades británicas. TE PUEDE INTERESAR En las últimas semanas se han detectado señales de progreso con la vista puesta en la próxima cumbre bilateral, prevista para el próximo mes. Starmer ha expresado su voluntad de imprimir un nuevo impulso a la relación con Bruselas y profundizar la cooperación tanto en materia económica como en materia de seguridad. Sin embargo, la incertidumbre sobre su continuidad amenaza con congelar parte de esa agenda justo cuando Londres y Bruselas intentan imprimir un nuevo impulso a una relación que, diez años después del Brexit, sigue marcada por asuntos pendientes.