20 de junio, 2026 - 08h00Como padre, puedo confirmar la emoción que tuve el día que cargué por primera vez a mi hijo y sostuve su pequeña mano en la palma de la mía. Ese fue, precisamente, el momento que mi vida se convirtió en “tiernamente caótica”. No puedo afirmar que estaba listo para lo que se venía a partir de ese instante, pero no cambiaría esa experiencia por ningún motivo. Padre es un término con una gran amplitud de significados, tales como progenitor, cabeza de una casa o familia, protector, originador de algo e incluso una expresión de respeto. Por eso, pretender reducir la paternidad a la participación en la procreación es, por lo menos, un error mayúsculo de proporciones descomunales. La verdadera paternidad nace de aceptar ese don con libertad, autoridad y responsabilidad. Pero la aceptación viene acompañada de roles, entre los cuales especificaré algunos:El que educa, enseñando, aconsejando y guiando. Sostiene a sus hijos cuando lo requieren, y con su propio comportamiento va inculcando enseñanzas claves para su vida. El que cuida, velando por la seguridad de su familia. Está atento y se anticipa. Es capaz de desacomodarse y readecuar los planes por el bienestar de los demás.El que transforma. Mentaliza, cambia y adecúa su entorno. La búsqueda de cambios o mejoras no se detiene, y visualiza escenarios futuros hacia los cuales poder transitar. El que acompaña, brindando sus reflexiones y cercanía cuando su familia necesita un consejo. El que vela por la vida interior, enseñando valores como el perdón, la misericordia, el respeto y la integridad. Y es así como la sociedad ha ido descubriendo que el papel de un papá no es solo el de un proveedor, sino que participa activamente de la formación de valores. Y si antes hablábamos de que Dios quiso tener una mamá, imagínense qué tan importante es el rol paterno, pues entregó a san José a sus dos más grandes tesoros. ¡Feliz Día del Padre! (O)
Álex von Buchwald: Los roles paternos: libertad, autoridad y responsabilidad | Columnistas | La Revista
"Pretender reducir la paternidad a la participación en la procreación es, por lo menos, un error mayúsculo".













