Ponferrada (León) (EFE).- Veinticinco años después de denunciar el acoso sexual sufrido por parte del entonces alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez, en un caso que marcó un antes y un después en España y dividió a la sociedad berciana, Nevenka Fernández ha regresado este sábado a su ciudad para participar en un acto público cargado de simbolismo, memoria y reparación.

La exconcejala ha sido recibida con una larga ovación en pie por las cientos de personas que han llenado el auditorio de La Térmica Cultural, escenario de la jornada ‘Justicia, voces y memoria: de la violencia sistémica a la reparación’, organizada por la Fundación Ciudad de la Energía (CIUDEN).

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen (i), saluda a Nevenka Fernández (c). EFE/ Ana F. Barredo

Visiblemente emocionada, Fernández ha agradecido el respaldo recibido y ha confesado sentirse ‘nerviosa, pero muy contenta’ por regresar rodeada de amigos a una ciudad de la que se marchó tras un proceso que la convirtió en pionera al denunciar públicamente una situación de acoso sexual en el ámbito político.

«Yo tardé en darme cuenta de que lo que me ocurrió era más grande que yo», ha reconocido.Fernández ha explicado que durante años pensó que su historia era únicamente la de una mujer que había sufrido acoso en su puesto de trabajo, hasta comprender que representaba también la experiencia de muchas otras.