Una de las primeras tormentas de verano que ha descargado sobre Madrid ha puesto a prueba la renovada estación de Chamartín-Clara Campoamor. La infraestructura, inaugurada hace apenas diez días por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, no ha aguantado las lluvias y ha llenado de goteras el vestíbulo. La incidencia resulta especialmente llamativa porque la remodelación de Chamartín fue presentada por el Ejecutivo como una de las grandes actuaciones ferroviarias de los últimos años. La inauguración del nuevo vestíbulo puso fin a cuatro años de obras y culminó una inversión de 560 millones de euros destinada a convertir la estación en uno de los principales nodos de Cercanías y alta velocidad del país. Las imágenes han circulado esta semana entre trabajadores de Renfe y Adif. El agua se ha filtrado desde distintos puntos de la cubierta y se ha acumulado en varias zonas del recinto. Las grabaciones, a las que ha tenido acceso El Confidencial, han provocado sorpresa entre parte de la plantilla por producirse apenas unos días después de la puesta de largo de una infraestructura recién renovada. "Lo que llama la atención no es que aparezca una incidencia puntual en una estación de este tamaño, sino que se trate de problemas de impermeabilización después de cuatro años de obras y una inversión de estas dimensiones", explica un trabajador conocedor de la operativa diaria de Chamartín. Las goteras detectadas el pasado domingo tampoco constituyen un episodio completamente inédito. Entre marzo y abril de este año, cuando los trabajos de remodelación se encontraban en su fase final, varios usuarios difundieron en redes sociales imágenes tomadas en el interior de la estación en las que podían apreciarse filtraciones y acumulaciones de agua en diferentes puntos del recinto. Aquellas publicaciones circularon meses antes de la inauguración oficial del nuevo vestíbulo y alertaban de problemas que recuerdan a los observados ahora, tras las lluvias registradas en Madrid. Según explican fuentes próximas a la estación, los episodios detectados durante la obra fueron comentados internamente y generaron dudas sobre algunos acabados pendientes de ejecución. "Las imágenes que se están viendo ahora son muy parecidas a las que ya circulaban durante los últimos meses de las obras", asegura una de las fuentes consultadas. Una infraestructura clave La estación no es una terminal más. El proyecto ha sido concebido para adaptar Chamartín al fuerte crecimiento del tráfico ferroviario derivado de la expansión de la alta velocidad y de la liberalización del transporte de viajeros. Entre las principales actuaciones destacan la ampliación de los espacios para pasajeros, la construcción de un nuevo vestíbulo central de cerca de 18.000 metros cuadrados y la duplicación de las vías destinadas a la alta velocidad, que han pasado de seis a doce para incrementar la capacidad operativa de la infraestructura. El incidente afecta, además, a una infraestructura llamada a absorber un volumen creciente de viajeros y a convertirse en la gran puerta ferroviaria del norte de Madrid. La reforma busca reforzar la conexión con Cercanías, Metro y autobuses, dar servicio al desarrollo urbanístico de Madrid Nuevo Norte y consolidar Chamartín como uno de los principales escaparates de la apuesta inversora del Gobierno por el ferrocarril. "Dos puntos muy concretos" Preguntado por las filtraciones detectadas durante la fase final de las obras y por las imágenes difundidas, Adif sostiene que la estación cuenta con un importante trabajo de aislamiento ejecutado durante la remodelación y atribuye las incidencias registradas a puntos concretos ya identificados. "Se ha hecho un importante trabajo de aislamiento durante las obras de modernización de la estación de Chamartín", señalan fuentes del gestor ferroviario. "Debido a las fuertes lluvias, se han localizado dos puntos muy concretos y puntuales con goteras, que el mismo lunes se estaban analizando para reforzar la impermeabilización lo antes posible", añaden. TE PUEDE INTERESAR La culminación de las obras fue presentada hace apenas unos días como un hito para la red española de alta velocidad y como la pieza central de la transformación de Chamartín en la gran estación ferroviaria del norte de Madrid. Sin embargo, las imágenes registradas tras la tormenta y los antecedentes documentados durante los últimos meses de las obras han reabierto el debate sobre los acabados finales de una de las infraestructuras más emblemáticas del actual ciclo inversor ferroviario. La cuestión resulta especialmente sensible porque las incidencias han aflorado apenas unos días después de que el Gobierno exhibiera la remodelación de Chamartín como símbolo de la modernización de la red ferroviaria española. Una de las primeras tormentas de verano que ha descargado sobre Madrid ha puesto a prueba la renovada estación de Chamartín-Clara Campoamor. La infraestructura, inaugurada hace apenas diez días por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, no ha aguantado las lluvias y ha llenado de goteras el vestíbulo.