El Mundial es el escaparate perfecto para esos jóvenes que, con no demasiado cartel, empiezan a demostrar que pueden dar el gran salto. Una vez acabada la primera jornada y recién arrancada la segunda, algunos nombres que el gran público no conocía en exceso confirman que tienen mucho fútbol, lo que convierte el torneo en un caladero ideal para que muchos clubes se refuercen con este tipo de jugadores. No sería la primera vez. Como ejemplo, acudamos al mercado de fichajes del Real Madrid tras el Mundial de 2010: después de ese torneo, el conjunto blanco incorporó a Mesut Özil, Sami Khedira y Ángel di María casi de una tacada. El rendimiento de los tres fue indiscutible. Y los jugadores también lo saben, pues son conscientes de que un gran torneo les puede llevar a firmar un gran contrato. Y ya hay varios jóvenes que se han puesto en el foco del aficionado. TE PUEDE INTERESAR Futbolistas como Yan Diomandé (19 años) o Lamine Yamal (18) son de sobra conocidos por todo buen seguidor del mundo del balón. Pero un futbolista de su misma edad, y todavía con mucho menos nombre internacional, se ha convertido en la gran revelación del campeonato. Y es que Ayyoub Bouaddi (18 años) ha roto todos los esquemas en sus primeros partidos, confirmándose como una de las grandes joyas del fútbol. Marruecos lo sabe. Es casi un recién aterrizado en el fútbol de más alto nivel, pero una imagen confirma la realidad: es un futbolista mucho más maduro de lo que dice su carné de identidad. Marruecos y Brasil empataban en su debut mundialista y quedaban solo un par de minutos para acabar el choque. El combinado africano decidió salir combinando desde atrás, sin perderla, y Bouaddi asumió responsabilidades. Ni la presión asfixiante de Raphinha le hizo perder la compostura. Esa jugada, aunque parezca aislada, dice mucho del perfil de jugador que es. Bouaddi no quería perder la posesión bajo ningún concepto, prefería arriesgar con tal de encontrar una buena salida de balón que generara una acción de ataque de su equipo limpia. Cualquiera, con 18 años y viendo presionar como un loco a un experto en la recuperación como Raphinha, faltando solo un puñado de minutos para el final del partido, se la hubiera quitado de encima con un pelotazo. Pero Ayyoub Bouaddi no es así. Casi recién cumplida la mayoría de edad, fue el gran líder de Marruecos, con un fútbol sencillo, pero efectivo. Y, lo más importante, todos los compañeros le buscaban de manera continua. Sus datos ante Brasil hablan por sí solos: fue el futbolista que más balones tocó del partido (86), solo falló seis pases (60 de 66), robó seis balones, ganó nueve disputas y no recibió ningún regate. ¿Qué más se puede pedir? Y lo más importante es que ya tiene amplia experiencia al más alto nivel. A pesar de su juventud, esta ha sido su tercera temporada en la Ligue 1 francesa, siendo el jugador referencia en el medio del campo del Lille. De hecho, ya jugó la pasada temporada en Champions ante el Real Madrid, dando un verdadero recital en un partido que terminaron ganando los galos (1-0). Incluso sus compañeros alucinan con su estilo de juego. "Me impresiona su madurez y también la de su entorno. Me gusta que sea tranquilo y muy seguro, en el campo no finje un papel, sino que simplemente es él mismo", explica la leyenda y compañero de equipo Olivier Giroud a BBC. E, incluso, va un paso más allá: "Estoy seguro de que la próxima temporada va a jugar en el Real Madrid", afirma. Un joven de enorme desparpajo que ya es la gran revelación del Mundial y apunta a gran fichaje del verano. El Mundial es el escaparate perfecto para esos jóvenes que, con no demasiado cartel, empiezan a demostrar que pueden dar el gran salto. Una vez acabada la primera jornada y recién arrancada la segunda, algunos nombres que el gran público no conocía en exceso confirman que tienen mucho fútbol, lo que convierte el torneo en un caladero ideal para que muchos clubes se refuercen con este tipo de jugadores. No sería la primera vez.