El Mundial 2026 viene dejando una escena bastante particular. Después de años en los que el VAR logró instalarse como una de las discusiones permanentes del fútbol moderno, el torneo organizado por Estados Unidos, México y Canadá está mostrando algo que parece obvio, pero que no siempre ocurre: la tecnología puede funcionar sin alterar demasiado el juego. Puede corregir errores. Puede intervenir poco. Puede resolver rápido. Puede, incluso, no convertirse en protagonista. Y probablemente ahí aparezca el primer contraste cuando se lo mira desde Argentina.Al cabo de la primera fecha de la fase de grupos, apenas cuatro veces un árbitro debió ir al monitor para revisar una jugada. Cuatro intervenciones formales en cancha. La cifra alcanza para dimensionar una diferencia bastante evidente. En algunas ligas importantes del mundo, y particularmente en el fútbol argentino, un fin de semana cualquiera suele acumular más revisiones, más interrupciones y bastante más discusión alrededor de lo que ocurre dentro de una cabina que alrededor de lo que ocurre en la cancha.Hubo situaciones puntuales. En Estados Unidos-Paraguay, el neerlandés Danny Makkelie corrigió una confusión de identidad. Había amonestado a Tim Ream por una supuesta infracción sobre Miguel Almirón, pero tras revisar las imágenes anuló la tarjeta y terminó sancionando al paraguayo por simulación. En Francia-Senegal, Alireza Faghani revisó un posible penal sobre Kylian Mbappé y decidió sostener el fallo original. En Austria-Jordania se anuló un gol por una mano previa y minutos después se sancionó un penal. Fueron las cuatro revisiones de campo más visibles del torneo. Pocas. Muy pocas. Casi una rareza para una tecnología que en otros campeonatos suele pedir cámara, micrófono y centralidad absoluta.También hubo otras intervenciones relevantes, aunque menos visibles. Inglaterra-Croacia dejó un caso particular: Harry Kane ejecutó un penal, el arquero Dominik Livakovic lo atajó, pero el VAR detectó invasión reglamentaria del arquero y de Josko Gvardiol, que participó luego de la jugada, y ordenó repetir el remate. En México-Sudáfrica, el sistema confirmó tres tarjetas rojas. En Argentina-Argelia revisó una entrada de Lionel Messi sobre Aïssa Mandi, aunque no recomendó expulsión. La tecnología intervino. Corrigió o validó. El partido siguió.Australia's Alessandro Circati is booked for a challenge similar to the one Lionel Messi wasn't sent off for against Algeria. pic.twitter.com/g931lKsXma— World Cup 2026 (@ofootball__) June 19, 2026