La idea ya no es original pero ahora la cuenta desde su nueva –nada menos– condición de billonario, el primero del mundo. SpaceX ha salido a bolsa rompiendo con todas las previsiones, con lo cual, Elon Musk insiste: “Voy a colonizar Marte. Mi misión en la vida es convertir a la humanidad en una civilización multiplanetaria”.

Más allá de todo, la colonización marciana sigue siendo una afirmación esotérica, pero no por ello dejan de crecer, día a día, los ensayos de la nueva concepción de una idea que hasta hoy conocíamos como Estado-nación, el marco que rige la convivencia global.

¿Quiénes propician este cambio? En esta serie, Los Lanzallamas, hemos visto los perfiles de algunos: además del propio Musk, el otro actor más activo es Peter Thiel y, a través suyo se despliegan empresas como Praxis, que promociona ciudades libres o, mejor, libertarias, al margen de la dependencia de cualquier Estado. Las denominan charter cities o ciudades autónomas, y en un estadio superior, network states, una suerte de ecosistemas cerrados e independientes de cualquier soberanía. En la Tierra o el espacio (dominio, este último, que reclaman para sí Musk y Jeff Bezos).

Todo, absolutamente todo, es zona de conquista salvaje.