El centro de Valladolid, donde el tráfico normalmente está restringido, acogió en enero de 2026 una concentración de motoristas. El evento, convocado por el club Pingüinos, atrae cada año a moteros de distintas ciudades a este municipio castellanoleonés. Entre el 6 y el 11 de enero, decenas de miles de motos circularon por la zona central, haciendo acrobacias y ondeando sus banderas, muchas de ellas rojigualdas. El ayuntamiento, bajo la batuta de una coalición PP-Vox desde 2023, suspendió las restricciones de acceso a la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) para celebrar el encuentro.

Desde junio de 2025, los vehículos sin distintivo ambiental A no pueden acceder a la zona restringida a la circulación. Pero la normativa contempla que, cuando el Gobierno lo decide, se pueden hacer excepciones. “En la ordenanza está previsto que, cuando hay circunstancias de especial interés turístico u otras que pudieran ocurrir, [las restricciones] se puedan suspender”, explica el concejal de movilidad y tráfico de Valladolid, Alberto Gutiérrez. Siempre y cuando, eso sí, se justifique que la decisión no compromete los objetivos de esta zona.

Gutiérrez señala que no hubo un pico de contaminación durante la concentración de motoristas. Los datos de calidad del aire de esos días reflejan otra cosa. Los niveles de NO2 y de pequeñas partículas PM10 fueron más elevados ese sábado respecto a los días anteriores y posteriores a las dos marchas motoristas. Las asociaciones vecinales y ecologistas de Valladolid recurrieron la decisión de anular las restricciones por la concentración de Pingüinos.