Los aceites procedentes de cultivos como el coco, la palma y la soja se utilizan en una amplia gama de aplicaciones, desde cosméticos y maquillaje hasta margarina y otros alimentos untables, pasando por medicamentos y piensos para animales. Estos cultivos oleaginosos, como se les conoce, tienen un impacto notorio sobre el medioambiente. Por este motivo, un equipo de investgiación suizo ha medido hasta qué punto esta creciente tendencia de cultivo y consumo amenaza a las especies animales y vegetales en todo el mundo. Los resultados se publican en Nature Food.Publicidad"Desde la perspectiva de la protección del medio ambiente, la pérdida de biodiversidad es un problema tan grave como el cambio climático", expresa en un comunicaco Stephan Pfister, catedrático de Evaluación Cuantitativa de la Sostenibilidad en la ETH Zurich y líder de la investigación. Los científicos analizaron datos globales sobre producción, comercio y uso de la tierra durante varias décadas, combinando diversos modelos para evaluar la influencia de estos cultivos en la biodiversidad.Primero recopilaron mapas mundiales del cultivo de esta clase de aceites. Para ello, se basaron en datos satelitales, estadísticas agrícolas y conjuntos de datos globales sobre tierras cultivadas. También calcularon hasta qué punto las diferentes formas de uso del suelo amenazan a las especies animales y vegetales. En este caso, utilizaron factores de pérdida de especies, que indican cuánto contribuyen las áreas cultivadas a la pérdida global de especies, según la región y la intensidad agrícola. "En 2020, el cultivo de oleaginosas provocó una pérdida potencial a largo plazo del 1,5% de las especies del mundo", determina el estudio, consultado por Público "siendo el aceite de palma, de coco y de soja los responsables de tres cuartas partes de este efecto".Tres cultivos, principales responsables de la extinciónEl equipo también buscó destacar el impacto del cultivo de estos aceites en toda la cadena de suministro global. Pfister y sus colegas vincularon los datos ya recopilados con un modelo económico global que representa las cadenas de suministro internacionales, desde el cultivo y el procesamiento hasta el producto final. Esto ilustra, por ejemplo, cómo la soja de Brasil se utiliza para alimentar animales en China o Europa, lo que en última instancia permite un alto consumo de carne. Asimismo, también analizaron cómo los factores del comportamiento del consumidor, el crecimiento demográfico y la eficiencia agrícola contribuyen al aumento de la pérdida de biodiversidad.El estudio analizó 19 cultivos oleaginosos. "Tres de ellos causaron una proporción particularmente alta de los impactos: el aceite de palma, de soja y de coco", afirma Shuntian Wang, investigador predoctoral del equipo de Pfister. En conjunto, representan aproximadamente el 75% de la pérdida de biodiversidad causada por esta clase de cultivos.PublicidadEl consumo como motor de la pérdida de biodiversidadLas regiones tropicales se ven especialmente afectadas, ya que el uso agrícola de la tierra provoca una importante pérdida de biodiversidad. Esto se debe no solo a que los cultivos oleaginosos son exclusivos de estas regiones, sino también a que sustentan una gran diversidad de especies y suelen producir menos por unidad de superficie. En consecuencia, a menudo surge la necesidad de expandir la agricultura, lo que puede conducir a la destrucción de ecosistemas, como la deforestación.En este sentido, uno de los puntos clave del estudio tiene que ver con una tendencia clara: Entre 1995 y 2020, la pérdida de biodiversidad aumentó en torno a un 80%. Pero esto no se debe principalmente al crecimiento de la población mundial. Más de la mitad de los impactos se atribuyen al consumo en otros países. La Unión Europea, China y Estados Unidos representan en conjunto más del 80% de estos impactos externalizados. Si bien la UE importa principalmente aceite de palma, la influencia de China está vinculada principalmente a la soja para la alimentación animal.No hay soluciones sencillas"El cultivo sostenible en las regiones pantropicales, especialmente en el sudeste asiático y América Latina, es vital debido a sus impactos desproporcionados en la biodiversidad, a pesar de la modesta superficie cosechada", apunta el artículo científico. Pero la pérdida de biodiversidad no se puede detener de la noche a la mañana. El uso prolongado de tierras agrícolas también ejerce presión sobre los ecosistemas. "Aunque no haya nueva deforestación, el impacto de la agricultura actual persiste", expresa Pfister.PublicidadPara paliar los problemas actuales, sería necesaria una producción más respetuosa con el medio ambiente, menos deforestación y prácticas agrícolas que protejan el suelo y el entorno natural. Los hábitos de consumo también son un punto sobre el que cabe reflexionar transformaciones. En este sentido, la investigación propone "políticas que promuevan dietas sostenibles y, al mismo tiempo, equilibren las necesidades nutricionales mundiales". Sin embargo, los mercados globales dificultan la búsqueda de soluciones sencillas, ya demanda puede desplazarse rápidamente hacia otras regiones. "Una palanca importante es invertir en una mejor producción y en la protección de los ecosistemas en los países de origen", concluye el líder del estudio.Referencia:Pfister, S. et al. "Oil crop supply chains drive rising global biodiversity loss and outsource impacts to the tropics". Nature Food (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s43016-026-01375-4.