La última semana ha demostrado la tensión que rodea a las relaciones entre la Unión Europea e Israel, y cómo, a pesar de ello, los Veintisiete siguen sin tomar medidas contundentes frente al Gobierno de Benjamín Netanyahu. Los roces han alcanzado una dimensión mayor después de que Gideon Saar, ministro de Asuntos Exteriores de Israel, haya anunciado la ruptura de "todo contacto" con Kaja Kallas, alta representante de la Unión para la Política Exterior y de Seguridad. El asunto ha formado parte del debate de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, que se han reunido este jueves y viernes en Bruselas, con un punto de agenda dedicado a Oriente Medio. El origen del roce son unos comentarios que la jefa de la diplomacia europea habría realizado a puerta cerrada durante una visita a México, comparando a Israel con el apartheid de Sudáfrica, según informó el medio de asuntos europeos Euractiv. Las palabras de la antigua primera ministra de Estonia han tenido una acogida muy diversa. En algunas capitales, como en Berlín, consideran que Kallas ha cometido un grave error. En otros sectores, como entre algunos eurodiputados y en los gobiernos más críticos con Israel, consideran que la alta representante debería mantener un discurso alineado en público y en privado. "Como sabes, la UE e Israel tienen muchos lazos que nos unen. Valoro nuestro diálogo y nuestro compromiso, y estoy dispuesta a continuar con ese espíritu, de forma respetuosa y constructiva", respondió Kallas en redes sociales, explicando que "el diálogo es la base de la diplomacia, especialmente cuando surgen diferencias. La UE mantiene siempre su compromiso con una relación constructiva con Israel". El Gobierno de Netanyahu ya atacó en su momento a Josep Borrell, el antecesor de Kallas. En su respuesta al ministro israelí, la estonia evitó tanto desmentir como confirmar las polémicas declaraciones. "Si de verdad dijo esas cosas vergonzosas y calumniosas, que las asuma. Si no las dijo, que las desmienta", ha asegurado Saar. Michael Mann, embajador de la Unión Europea ante Israel, ha explicado que "no es la posición oficial" de la UE que el país levantino sea "un estado de apartheid". "Para lograr la paz en Oriente Medio, la solución de dos Estados sigue siendo la única vía viable. La UE ha condenado los asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania, que dificultan cada vez más la consecución de ese objetivo. Esa es la posición de la UE", añadió Kallas esta semana. TE PUEDE INTERESAR La Unión está intentando avanzar en la toma de medidas contra esos asentamientos en Cisjordania. Tras el cambio de Gobierno en Hungría se han podido adoptar sanciones contra colonos israelíes violentos, pero siguen pendientes de adopción las medidas contra estos asentamientos. Una de las ideas es utilizar instrumentos comerciales para impedir la importación de productos realizados en estas zonas, y se podría adoptar con mayoría cualificada, es decir, con 15 países que representen el 65% de la población. Sin embargo, todavía no se ha superado el umbral de apoyo para tomar estas medidas. "Sobre Cisjordania, hay un lenguaje cada vez más firme contra los colonos violentos, contra las iniciativas apoyadas por el Gobierno israelí", explicó una fuente diplomática francesa esta semana. La Comisión Europea volverá a presentar medidas comerciales de cara a la reunión de ministros de Exteriores de mediados de julio. Los jefes de Estado y de Gobierno han tomado nota de la intención de Bruselas de presentar nuevas medidas" ante el continuo empeoramiento de la situación en relación con los asentamientos ilegales", al mismo tiempo que las propuestas que ya hay sobre la mesa siguen bloqueadas. Sanciones contra Ben-Gvir Al mismo tiempo que las relaciones se tensan, los ministros de Asuntos Exteriores fueron incapaces de adoptar sanciones contra el ministro radical israelí Itamar Ben-Gvir, que participó en la vejación de ciudadanos europeos que habían participado en la flotilla. Hay un "número cada vez mayor de Estados miembros que desean sancionar a los ministros que apoyan esta violación de los derechos fundamentales", señala una fuente consultada. Los países que se oponen a sanciones al ministro israelí sienten cada vez "más presión", asegura otra fuente diplomática. Los líderes europeos han hecho una referencia directa a la cuestión en sus conclusiones. "El Consejo Europeo condena los malos tratos infligidos a los detenidos, entre ellos ciudadanos europeos, tras la interceptación de la flotilla ‘Global Sumud’ en aguas internacionales, así como la actitud de los ministros extremistas que incitan y fomentan las violaciones de los derechos humanos", señala el texto, que ha tenido que ser aceptado por todos los líderes europeos. Sin embargo, los jefes de Estado y de Gobierno no llegan a pedir sanciones contra Ben-Gvir, limitándose a señalar que toman nota de que los ministros de Exteriores seguirán "estudiando medidas al respecto". La última semana ha demostrado la tensión que rodea a las relaciones entre la Unión Europea e Israel, y cómo, a pesar de ello, los Veintisiete siguen sin tomar medidas contundentes frente al Gobierno de Benjamín Netanyahu. Los roces han alcanzado una dimensión mayor después de que Gideon Saar, ministro de Asuntos Exteriores de Israel, haya anunciado la ruptura de "todo contacto" con Kaja Kallas, alta representante de la Unión para la Política Exterior y de Seguridad. El asunto ha formado parte del debate de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, que se han reunido este jueves y viernes en Bruselas, con un punto de agenda dedicado a Oriente Medio.