Actualizado S�bado,

junio

01:06Las cosas de palacio, como reza el refr�n popular, van despacio. Y el de la Duquesa de Sueca, que lleva m�s de dos siglos viendo volar el tiempo en el distrito Centro de Madrid, no es ninguna excepci�n. Pas� de ver desfilar a la nobleza por sus escalinatas a mirar de frente al abismo tras d�cadas de abandono, como ocurre tantas veces en tantos lugares de la capital. Pero en ese n�mero 2 de la plaza del Duque de Alba, donde descansa este inmueble de pedigr�, las cosas van despacio, incluso con un cuarto de siglo de retraso, pero van.Lo incorpor� �lvarez del Manzano al patrimonio municipal en 1999, con un futuro social. Pas� por las manos de Alberto Ruiz-Gallard�n con otro prop�sito -pisos de alquiler para j�venes-. Amag� Ana Botella con un derribo que detuvo la Justicia. Inici� Manuela Carmena la rehabilitaci�n de las zonas m�s da�adas, all� por 2016, que se prolong� hasta 2023. Y, al fin, en el anochecer de 2027, con Jos� Luis Mart�nez-Almeida al mando de la capital, siempre que las urnas lo tengan a bien -y que nadie tire de �l desde otros rincones pol�ticos-, el palacio de la Duquesa de Sueca comenzar� un nuevo cap�tulo como complejo social para familias vulnerables y mayores.Ayer, tanto la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma Garc�a Romero, como el delegado de Pol�ticas Sociales, Jos� Fern�ndez, que convive con esa inesperada chamusquina veraniega por el pol�mico protocolo para desalojar a las personas sin hogar de los espacios que ocupan en la calle, se adentraban en esos dominios que ahora empiezan a vislumbrar una vida en calma. Con otro tipo de focos que nada tienen que ver con los de la industria televisiva: su entrada principal fue tambi�n la de la popular serie El Ministerio del Tiempo. Se convirti� en un lugar casi de culto para los fans de aquel relato de ficci�n.Pero como esto es la realidad, por m�s que pese tantas veces, la visita de los responsables municipales respond�a a la evoluci�n favorable de las obras de transformaci�n de ese imponente espacio, con una superficie construida de 6.150 metros cuadrados, de los que 4.567 se destinar�n a un centro de alojamiento temporal para familias vulnerables y 1.583 dar�n vida al citado centro de mayores, en el ala este del inmueble. Para ello, el Ayuntamiento ha destinado un presupuesto de unos 12,5 millones de euros.Enterramientos isl�micos, pinturas murales...�Es un orgullo poder hacer esta rehabilitaci�n, porque no solamente se van a crear dos equipamientos sociales para familias vulnerables y un centro para mayores, sino que tambi�n se rehabilita un palacio de nuestra ciudad y, por tanto, se mejora el patrimonio hist�rico-art�stico de Madrid�, apuntaba Garc�a Romero. Desde el �rea de Pol�ticas Sociales tambi�n subrayaban el papel de este futuro equipamiento, que se sumar� a las 34 dotaciones de esta naturaleza ejecutadas por el equipo de Almeida. �Se atender� a familias con pocos recursos, y no a solicitantes de protecci�n internacional, hasta que alcancen una vida aut�noma�, detallaba Fern�ndez. Se aprovechar� hasta el s�tano, que albergar� espacios para el centro de alojamiento temporal para familias.Pero, como tesoro del patrimonio inmobiliario madrile�o que es, con un nivel m�ximo de protecci�n, el palacio de la Duquesa de Sueca, cuya denominaci�n cambiar� cuando se complete su transformaci�n, alberga restos arqueol�gicos que ser�n conservados o integrados en ese nuevo espacio. Es el caso de un reloj de sol que podr�a ser anterior a la construcci�n del propio palacio o de las pinturas murales de la primera planta, con motivos vegetales y geom�tricos. Durante la rehabilitaci�n tambi�n se hallaron restos de enterramientos isl�micos que, seg�n detallan desde el Ayuntamiento, podr�an datar de los siglos XII o XIII.El caso es que, poco a poco, el palacete se va desperezando. Se va esculpiendo con sumo cuidado ese diamante que parec�a maldito. Durante mucho tiempo, la gente dej� de detener su mirada ante uno de los s�mbolos de otra �poca. Si nada se tuerce, a finales de 2027, quiz� en 2028, volver�n a hacerlo. All� se iluminar� el rostro de familias vulnerables y de personas mayores.