El Palacio de las Dueñas de Sevilla acoge una gran exposición con más de 200 piezas, entre obras de grandes maestros y objetos personales, que revelan facetas desconocidas de la duquesa
El Palacio de las Dueñas de Sevilla fue siempre un refugio inexpugnable para Cayetana de Alba (Madrid, 1926-Sevilla, 2014). Un reducto en el que vivió la vida a su antojo, compartido en contadas ocasiones públicamente, la última en su sonada boda con Alfonso Díez, en 2011, cuando salió a la puerta a bailar, descalza, mezclándose con una multitud de personas que aguardaron durante horas para acompañarla en aquel día. Dueñas era su residencia predilecta y el lugar donde murió. Allí celebró también su primer matrimonio, con Luis Martínez de Irujo, en 1947. Precisamente una fotografía de gran formato de ese día, junto al Bentley que ella le regaló, es la primera pieza que recibe a quienes acudan a ver Cayetana. Grande de España, la exposición organizada con motivo de su centenario.
La muestra, comisariada por su hija, Eugenia Martínez de Irujo, y Cristina Carrillo de Albornoz, recorre la vida de la duquesa a través de grandes obras ―como los retratos que le hizo Zuloaga siendo niña y adolescente, por primera vez juntos, esculturas de Mariano Benlliure o vestidos de alta costura firmados por Dior o Balenciaga― y objetos íntimos ―álbumes de fotos, su correspondencia, fotografías con Jackie Kennedy en la Feria de Abril y en los toros, vestidas con mantilla―.






