NUEVA YORK (AP) — Jaelyn Chester le atenderá en su mesa o repondrá sus estantes. Lavará sus platos o fregará sus inodoros. Si tan solo alguien le diera una oportunidad a esta joven de 17 años.“He buscado en todas partes”, comenta Chester, una estudiante de calificaciones extraordinarias, estrella del baloncesto en la secundaria y aspirante a ingeniera que ha inundado su comunidad con decenas de solicitudes. “No estoy desempleada porque sea incompetente. Estoy desempleada porque nadie está contratando”.El trabajo de verano, un rito de iniciación para generaciones de adolescentes estadounidenses, no es tan fácil de conseguir.Los datos federales muestran que cerca de un tercio de los jóvenes de entre 16 y 19 años en Estados Unidos trabajaron el verano pasado, lejos del máximo de alrededor del 60% de finales de la década de 1970. Las previsiones pesimistas de los expertos se combinan con reportes de jóvenes frustrados y sin empleo en todo el país para conformar una perspectiva estacional que dista mucho de ser positiva.

“Las oportunidades para los trabajadores que dan sus primeros pasos en el terreno profesional empezaron a agotarse”, señala Nicole Bachaud, economista de ZipRecruiter, apuntando que los adolescentes están entre los “grupos más marginados” del mercado laboral.