La auditoría integral realizada a la mina Cobe Panamá concluyó que la operación mantiene un nivel general de cumplimiento superior al 87%. Sin embargo, una revisión detallada de los más de 15 tomos del informe revela que los principales hallazgos se concentran en las áreas más sensibles: la expansión de la huella intervenida, biodiversidad, conservación de flora, reforestación y riesgos ambientales.El informe fue elaborado por la firma internacional SGS Panamá Control Services y entregado este viernes 19 de junio a la Comisión de Alto Nivel del Gobierno, integrada por los ministros de Comercio, Ambiente y Finanzas.PUBLICIDADLa evaluación abarcó un total de 370 compromisos ambientales, legales, laborales, fiscales y operativos vinculados al proyecto minero ubicado entre las provincias de Colón y Coclé.Durante la entrega oficial, el ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, destacó que Panamá enfrenta una decisión de Estado que debe tomarse con base en evidencia técnica y no en posiciones ideológicas.La verificación de los planes de reforestación obtuvo la calificación más baja de toda la auditoría, con un resultado de 45.7%. Bloomberg“Panamá enfrenta una decisión con alcance histórico, una decisión que no se puede tomar en base a percepciones o consignas. Se tiene que tomar con datos y rigor técnico”, afirmó.La auditoría concluye que el proyecto obtuvo una calificación global de 87.73%, clasificada por SGS como “Conforme – Cumplimiento Mayor/Gestionado”. No obstante, la realidad es más compleja dentro de los anexos.PUBLICIDADA lo largo de los documentos, la firma auditora evita emplear términos como “fallas”, “violaciones” o “incumplimientos graves”. En su lugar, utiliza expresiones como oportunidades de mejora o cumplimiento parcial.Sin embargo, al revisar las fichas individuales de evaluación, sí aparecen compromisos clasificados formalmente como “No Conformes”. La auditoría identifica nueve compromisos ambientales con resultados insuficientes.La mayoría de estos puntos críticos están directamente relacionados con la biodiversidad, los programas de compensación ecológica, la flora y los planes de reforestación para facilitar la restauración de áreas.La auditoría concluyó que la huella intervenida por el proyecto alcanzó aproximadamente 2,432 hectáreas, superando el límite de 2,100 hectáreas contemplado en los compromisos ambientales. ReutersEl compromiso ambiental 13056 establecía que la perturbación de suelo durante el desarrollo del proyecto minero no debía superar las 2,100 hectáreas en total. Sin embargo, SGS determinó que la huella intervenida alcanzó aproximadamente 2,432 hectáreas. La diferencia supera las 330 hectáreas adicionales respecto a lo contemplado originalmente.PUBLICIDADPor este motivo, el auditor clasificó este compromiso como “No Conforme”. Se trata de una diferencia cuantificable entre el límite establecido y la situación real observada en el terreno.Los anexos muestran que Minera Panamá desarrolló durante años iniciativas de monitoreo y protección de fauna y flora, incluyendo convenios con organizaciones científicas internacionales y locales.Sin embargo, SGS señala que la existencia de estas actividades y programas no siempre permitió demostrar el cumplimiento integral de los objetivos ambientales que se habían comprometido.En varios apartados, los auditores concluyen que la información presentada no permite verificar que las acciones ejecutadas estén produciendo los resultados ecológicos esperados en la región.PUBLICIDADLa observación introduce una diferencia clave entre realizar actividades de conservación y demostrar científicamente que esas acciones lograron mantener o recuperar los valiosos ecosistemas que resultaron afectados.La Comisión de Alto Nivel integrada por los ministros de Comercio e Industrias, Ambiente y Economía y Finanzas analizará los hallazgos antes de definir los próximos pasos sobre la mina. Captura de videoOtro de los compromisos clasificados como no conforme está relacionado con la protección de especies florísticas de interés especial fuera de la huella del proyecto minero desarrollado. La auditoría señala que no fue posible verificar completamente algunos criterios establecidos para la conservación de poblaciones vegetales. Entre ellos figuran requisitos de ubicación y representatividad ecológica.El área con el desempeño más bajo de toda la evaluación corresponde a los programas de reforestación. La verificación de estos planes obtuvo apenas un escaso 45.70% de cumplimiento.PUBLICIDADSGS clasificó este componente como “No Conforme – Cumplimiento Inicial / Ad Hoc”, el nivel más bajo utilizado dentro de toda la metodología de evaluación técnica de la firma.Los indicadores revisados muestran serias debilidades en el seguimiento, monitoreo, control de resultados, documentación y mecanismos de mejora continua asociados a la restauración forestal de áreas.Para especialistas ambientales, este hallazgo adquiere relevancia porque la reforestación constituye una de las principales medidas de compensación utilizadas en proyectos industriales de gran escala en Panamá.El Gobierno aseguró que la decisión sobre el futuro de Cobre Panamá se tomará con base en evidencia técnica, análisis ambiental y criterios de interés nacional. REUTERS/Tarina RodriguezLa auditoría no concluye que los riesgos ambientales, legales, laborales u operativos sean bajos. Por el contrario, SGS los clasifica formalmente dentro de la categoría de riesgo aceptable medio.PUBLICIDADAceptable no significa inexistente; significa que existen riesgos que pueden gestionarse, pero que requieren controles, monitoreo constante y supervisión técnica permanente por parte de las autoridades competentes.Entre los riesgos identificados aparecen aspectos asociados a la biodiversidad, la calidad del agua, la estabilidad ambiental y los procesos futuros de cierre definitivo y restauración de la mina.Uno de los elementos más relevantes para cualquier discusión futura aparece en el análisis de riesgos ambientales, donde SGS advierte sobre la presencia de aproximadamente 38 millones de toneladas de material mineralizado.Este material se encuentra almacenado y podría generar drenaje ácido de roca bajo determinadas condiciones climáticas. El fenómeno ocurre cuando materiales sulfurados permanecen expuestos al agua y al oxígeno.PUBLICIDADLa reacción química es capaz de afectar la calidad de aguas superficiales y subterráneas. La auditoría identifica el riesgo como un aspecto crítico que requerirá vigilancia constante y manejo técnico continúo.La controversia sobre Cobre Panamá alcanzó su punto más alto durante las protestas de 2023, que culminaron con la declaratoria de inconstitucionalidad del contrato minero y el cierre de las operaciones. ReutersDurante la entrega del informe, el ministro Moltó insistió en que estos resultados no representan una decisión definitiva sobre el futuro de la actividad minera en el territorio nacional.“El informe no cierra la conversación, la ordena”, afirmó el funcionario, sosteniendo que el documento servirá como base para analizar todas las implicaciones económicas, ambientales, sociales y legales de la decisión.La mina llegó a representar una parte importante de las exportaciones panameñas y generó miles de empleos directos. Al mismo tiempo, ha permanecido en el centro del debate nacional por sus impactos.PUBLICIDADLa auditoría ahora ofrece la radiografía técnica más completa hasta la fecha. Aunque el resultado general es numéricamente favorable, la lectura detallada muestra que los principales cuestionamientos no son administrativos. Los problemas críticos se encuentran en los componentes que definen la sostenibilidad a largo plazo: el uso del suelo, la biodiversidad, la restauración ecológica y el manejo adecuado de riesgos ambientales.