Pedro Sánchez se ha quedado bastante solo en la cumbre europea defendiendo una política de inmigración diferente. Pero aun así, según diversas fuentes, el presidente español no se ha echado para atrás. Durante la reunión de líderes del Consejo Europeo, el debate derivó hacia la política migratoria y varios líderes, entre ellos la socialdemócrata Mette Frederiksen, defendieron la idea de los campos de deportación para acumular inmigrantes irregulares antes de expulsarlos a sus países, a los que oficialmente se les llama “hubs de retorno”. Uno tras otro, varios líderes los apoyaron. Hasta que le tocó el turno a Sánchez. El español, dentro de la sala, fue muy duro y muy directo a pesar de estar en una clarísima minoría. “Esta solución de los hubs de retorno no es eficaz”, dijo Sánchez, según fuentes de la delegación española. “No solucionará nada, como demuestra la experiencia. Y además manda un mensaje incorrecto a los países de origen y de tránsito con los que colaboramos. Y encima es contrario a los valores de la UE”, sentenció el presidente del Gobierno.Varios líderes hablaron de la necesidad de coordinar más las políticas migratorias y algunos incluso lanzaron mensajes frente a la regularización extraordinaria que se está llevando a cabo en España. Según La Stampa, Meloni llegó a decirle a Sánchez que “lo que hace España afecta a sus vecinos”, en una crítica velada a la regularización. Estas fuentes españolas señalan que no hubo una crítica directa a la regularización española, porque es algo que solo compete a España, según dejó ya muy claro la Comisión Europea, pero sí admiten que Sánchez, para evitar malentendidos, hizo una detallada explicación y defensa de la política migratoria española y de la propia regularización. El presidente español explicó al resto de líderes que la mayor parte de los inmigrantes regularizados en España son latinoamericanos que ya viven y trabajan en el país desde hace muchos años, por lo que no hay ningún problema de integración. El hecho de que la mayor parte de la inmigración sea latinoamericana es una particularidad española. En los demás países no sucede así. Sánchez recordó además que la coordinación está garantizada por el pacto de migración y asilo que se aprobó bajo presidencia española, y que, según La Moncloa, permite esta regularización. “La política más eficaz tiene que ver con el control de los flujos irregulares. En España hemos logrado bajar en un 35% el total de llegadas y en un 71% las llegadas irregulares a las Islas Canarias. Además, debemos impulsar la llegada de migrantes de forma regular, implementar el pacto de migración y asilo y colaborar con los países de origen y tránsito. Y por último, desarrollar más política de integración”, remató el presidente, siempre según fuentes de la delegación española, en un debate en el que se quedó muy solo con su discurso proinmigración.La creación de campos de deportación fuera de la UE para migrantes rechazados, incluidos familias con menores, es uno de los asuntos centrales de debate en la UE por la presión de la ultraderecha. Las imágenes en la Eurocámara, con la ultraderecha jaleando la medida al grito de “send them back” (mandadlos de vuelta) muestran a una Unión cada vez más dura sobre la migración.Tras la cumbre, el presidente francés, Emmanuel Macron, que apenas intervino en el punto sobre migración de la reunión de líderes, sí ha sido duro contra los campos de deportación. Aunque ha optado por hacerlo en rueda de prensa y no en la sala del Consejo Europeo. El jefe del Elíseo ha dicho que no apoya esa política. “No estoy seguro que esa sea nuestra Europa ni los principios fundamentales sobre los que nos basamos”, ha dicho y ha añadido que tampoco cree que sea “eficaz”.Sin embargo, es la vía que avanza en la UE. Dentro de ese endurecimiento, la semana pasada entró también en vigor en toda Europa el pacto migratorio, el conjunto de regulaciones que dicta cómo procesar a quienes llegan y que marca más controles y expulsiones aceleradas. Medidas que contribuyen a una Europa más blindada.La regularización promovida por Sánchez tampoco ha gustado en Bruselas. El comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, afirmó la semana pasada, durante un encuentro con medios europeos, entre ellos, EL PAÍS, que la iniciativa puede tener “impacto” en otros países. Aunque reconoció que es competencia nacional. “La señal para otros Estados miembros no es buena”, dijo. Sin embargo, el responsable europeo matizó que España afronta una situación “diferente” a la de otros socios porque “el 80% de esas personas son de Latinoamérica”, comparten idiomas y tienen vínculos culturales e históricos con España, por lo que “es más fácil integrarles”. Aunque evitó una crítica frontal al Gobierno español, insistió en que la regularización no debe interpretarse como una puerta de entrada al conjunto de la UE: “Alguien que se ha regularizado en España no puede trabajar en otra parte dentro de la Unión Europea”.La inmensa mayoría de países defiende políticas más restrictivas. E incluso un grupo de Estados miembros, encabezados por la Dinamarca de la socialdemócrata Mette Frederiksen, negocia ya con países fuera del club comunitario para abrir los primeros campos de deportación y exploran otras “soluciones innovadoras”. La oposición de Sánchez a esta idea es radical, y ya lo había expresado en público, pero este es el primer gran debate en el que el presidente se cruza directamente con sus socios y les dice abiertamente que España está completamente en contra de estas “soluciones innovadoras”.
Sánchez carga contra los campos de deportación frente a los líderes de la UE que los apoyan
El presidente defendió ante Meloni la regularización de inmigrantes española y señaló que los campos no resuelven nada











