El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció la aprobación de las reformas económicas más radicales de la historia reciente de la isla con una frase elocuente: “Es tiempo de cambiar todo lo que tiene que ser cambiado”. De esta forma, el Gobierno socialista da paso a 176 propuestas agrupadas en 23 ejes, que representan el giro económico y social más profundo en Cuba desde la reforma de 2011. Bajo la premisa de “hacer lo necesario para conservar lo esencial”, el Gobierno formaliza la apertura al mercado, la legalización de la banca privada y la reestructuración del monopolio estatal para intentar sortear la peor crisis desde el Periodo Especial. Lo que más impacto tendrá en la población es el fin del igualitarismo mediante el desmantelamiento de los subsidios universales y devaluaciones sucesivas de la moneda nacional. “Cuba cambia para levantarse. Cambia para vivir mejor. Cuba cambia para seguir siendo libre”, ha dicho Díaz-Canel en un discurso con el que ha intentado justificar el paso de la revolución hacia el capitalismo. Estas son las principales claves de la reforma. Reconfiguración del ambiente económicoEl Gobierno descentraliza la fijación de precios, elimina la escala salarial fija (el salario mínimo se ajustará por inflación y el resto se negociará por capacidad de la empresa) y pone fin a los subsidios estatales.Las empresas estatales pasarán a ser sociedades por acciones. El Estado mantendrá mayoría solo en sectores estratégicos; el sector privado y personas naturales podrán comprar acciones de empresas estatales. Se fija un procedimiento de quiebra y liquidación para compañías estatales que den pérdidas sostenidas.Se autoriza la contratación de más de 100 trabajadores (pasando a clasificarse como empresas privadas) y se permite que una persona natural sea dueña o accionista de más de una compañía. Se abre la actividad agropecuaria al sector privado y se reduce la lista de actividades prohibidas.Una de las medidas más llamativas es que se crea un programa para incentivar la inversión en empresas cubanas de cubanos residentes en el exterior.Reducción del Estado y autonomía municipalEl enorme, pesado e ineficiente aparato estatal será reestructurado, lo que incluye una reducción significativa de ministerios y organismos, lo que impactará también en las plantillas de provincias y municipios. El Gobierno ha informado de que los municipios tendrán competencia para exportar, importar, generar y retener divisas, así como para gestionar directamente inversión extranjera.Eso incluye romper el monopolio estatal en combustibles: se permitirá la participación de capital privado y extranjero en la importación y comercialización de combustibles, incluyendo la red de venta minorista (gasolineras), con una mayor autonomía de las localidades para estas actividades.Modernización de la banca y devaluación del pesoLa banca privada se abrirá paso en la isla socialista. El Gobierno autoriza la creación de instituciones financieras bancarias y no bancarias de capital privado, cooperativo y extranjero con licencias corporativas y universales, operando bajo la supervisión del Banco Central (BCC).Una de las medidas más drásticas es una política de devaluaciones sucesivas de la moneda nacional. El primer ministro, Manuel Marrero Cruz, advirtió explícitamente que “las empresas que no soporten la devaluación serán liquidadas”.El Gobierno también otorgará licencias para casas de cambio privadas y creará un mercado digital en tiempo real con sistemas de subastas de divisas. Se eliminan, además, los límites de transferencias y extracción de efectivo para cuentas bancarias.Cambio drástico en la política social y laboralUno de los aspectos más llamativos de la reforma es el giro en la política social y de subsidios a la población. El Estado pasará de “subsidiar productos a subsidiar personas”, como lo han explicado las autoridades. Esto significa que los productos para el funcionamiento de la isla, como el combustible, la energía eléctrica, el agua o el transporte, van a trasladar sus costos reales a los precios mayoristas y minoristas. El Gobierno ha prometido que creará un Fondo de Protección Social para los “más vulnerables”. El cambio definitivo de subsidiar productos desmantela uno de los pilares del igualitarismo cubano, con el posible fin de la libreta de racionamiento para distribuir alimentos.Ahora, según las nuevas medidas, las empresas estatales y privadas (nacionales y extranjeras) estarán obligadas por ley a financiar directamente a sus trabajadores (pago a pensionados, comedores sociales, hogares de ancianos, entrega de módulos básicos a vulnerables y creación de fondos de emergencia locales).El trabajo también sufre una reforma profunda. El Gobierno autoriza el pluriempleo libre para profesionales de la salud, educación, investigación y funcionarios y elimina la aprobación administrativa previa. Se permite también el teletrabajo desde el exterior. Además, las entidades podrán cesar vínculos laborales por motivos económicos o estructurales. El trabajador recibirá una indemnización única de entre tres y seis veces su salario básico.Nuevo sistema tributario y más inversión en la agriculturaEl Gobierno cubano promete una reforma tributaria que incluye implementar gradualmente el impuesto sobre el valor añadido (IVA) para sustituir la imposición al consumo actual, empezando por cadenas específicas de producción-consumo. Se establecerá el uso de la factura electrónica fiscal y se aplicará un impuesto sobre ingresos brutos a aquellas empresas que declaren pérdidas por más de dos periodos fiscales consecutivos. Las autoridades pretenden también generar más ingreso y riqueza con un fuerte apoyo al sector agrícola. Desde ahora, otorgan el derecho real de usufructo por tiempo indeterminado sobre la tierra a personas naturales, privadas, mixtas o estatales. Además, las cooperativas agropecuarias podrán realizar comercio exterior de forma directa (importar insumos y exportar), gestionar financiamiento externo y abrir cuentas bancarias en el extranjero. Los precios agrícolas se descentralizarán y se pactarán libremente entre productor y comprador, una medida básica de la economía de libre mercado. “No estamos haciéndolo por las presiones de los yankis, sino porque hemos llegado a un momento de madurez, de reflexión”, dijo el presidente cubano. “Cuba —agregó— decide sin más permiso que el de su pueblo”.