Cuba ha roto sus propios dogmas ante la peor crisis económica y social de su historia reciente. El Gobierno cubano, agobiado por las presiones de Washington y un creciente descontento social, ha aprobado ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) —el Parlamento local— un paquete de 176 medidas drásticas, un plan de choque que, bajo la retórica de “hacer lo necesario para conservar lo esencial”, introduce formalmente dinámicas de mercado, autoriza la creación de bancos privados, abre las empresas estatales a accionistas particulares, decreta el fin del igualitarismo mediante el desmantelamiento de los subsidios universales y permite devaluaciones sucesivas de la moneda nacional. Las autoridades han advertido de que “las empresas que no soporten la devaluación serán liquidadas”.El escenario elegido para el anuncio no dejó espacio para las dudas del apuro que el aparato tiene de presentar cambios frente a las presiones extranjeras. Durante la Tercera Sesión Extraordinaria de la X Legislatura, celebrada la tarde del jueves en el Palacio de Convenciones de La Habana, el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, desgranó durante horas una hoja de ruta que parece certificar el fin del paternalismo estatal. El presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, validaba en la sala el informe con su presencia, mientras que en una pantalla vigilaba a distancia como un Gran Hermano el general Raúl Castro Ruz para demostrar que el ala histórica del régimen bendice un terremoto económico que en otros tiempos habría representado una pesadilla para los socialistas cubanos.Se trata del giro económico y social más profundo e impredecible desde que Raúl Castro abrió el país a reformas en 2011. Las corporaciones públicas, hasta ahora intocables y lastradas por la burocracia, se transformarán en sociedades mercantiles por acciones o participaciones. Aunque La Habana asegura que mantendrá la mayoría en los sectores estratégicos, la gran novedad es que se permitirá a las formas de gestión no estatal —el emergente sector privado— y a personas naturales comprar acciones de estas empresas públicas. Además, las corporaciones que acumulen pérdidas sostenidas se enfrentarán, por primera vez, a procedimientos formales de quiebra, reestructuración y liquidación.El sismo alcanza también al sector financiero, hasta ahora celosamente custodiado por el régimen. El plan contempla fomentar la participación del capital privado en la actividad bancaria, lo que representa el fin del monopolio bancario estatal mediante la autorización de instituciones financieras de capital privado, cooperativo y extranjero, que operarán bajo la supervisión del Banco Central de Cuba (BCC). “Se permitirá el establecimiento de instituciones financieras no bancarias o no financieras de apoyo al sector bancario de capital privado nacionales o extranjeras para el otorgamiento de microcréditos”, establece el plan. La reforma crea un mercado cambiario “digital en tiempo real” con sistemas de subasta de divisas, acompañado de un anuncio que anticipa turbulencias para el ciudadano común: devaluaciones sucesivas de la moneda nacional (CUP). La advertencia del Primer Ministro fue lapidaria: “Las empresas que no soporten la devaluación serán liquidadas”.Las reformas llegan en medio de una feroz ofensiva del Gobierno de Donald Trump contra la isla. La Casa Blanca ha desplegado una agresiva estrategia que combina la asfixia financiera sin precedentes con presiones diplomáticas. Trump ha cercado la economía cubana mediante un severo bloqueo energético al restringir drásticamente el flujo de crudo y perseguir a los buques que intentan burlar el cerco. Además, el Departamento de Estado ha limitado el acceso de Cuba a la banca internacional, forzando incluso la salida de operadores como Visa y Mastercard. Washington busca estrangular los ingresos del conglomerado militar GAESA, un aparato militar que controla prácticamente la mitad del PIB de la isla. Trump también ha ordenado mantener canales de comunicación de alto nivel encabezados por el secretario de Estado, Marco Rubio, con el objetivo de forzar concesiones políticas y la liberación de prisioneros a cambio de alivio económico. “Hemos hablado con ellos y les hemos dicho lo que tienen que hacer para recuperar su economía”, dijo Rubio.Ese nivel de presiones sin precedentes recientes ha llevado al Gobierno cubano a entonar un mea culpa y afirmar que los problemas que aquejan a la isla caribeña son responsabilidad de la dirigencia política. “Debemos sentirnos responsables de todo lo que funciona mal en Cuba”, dijo Díaz-Canel en enero, a unos días de que Estados Unidos atacara Venezuela y detuviera al expresidente Nicolás Maduro. Marrero Cruz, el primer ministro, describió este viernes un panorama de “combinación inédita” debido a las sanciones de Estados Unidos, el corte en el suministro de combustible y el desplome de los ingresos en divisas, pero también reconoció que las “insuficiencias propias” han lastrado el modelo. Para legitimar el viraje, el Ejecutivo resucitó una cita de Fidel Castro de 1993, en pleno Periodo Especial: “La realidad nos obliga a hacer lo que de otra forma no habríamos hecho nunca”.Las nuevas reformas dan ahora luz verde al sector privado, pero con condiciones. Para las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes), que en los últimos años han salvado el consumo básico de una parte de la población a precios astronómicos, la reforma ofrece una de cal y otra de arena. Por un lado, se permitirá la contratación de más de 100 trabajadores —momento en el cual pasarán a clasificarse legalmente como empresas privadas—, una misma persona natural podrá ser titular de más de una empresa o tener participación accionaria en varias de ellas, y se reducirá la lista de actividades prohibidas. Incluso se autoriza el usufructo por tiempo indeterminado de la tierra para productores privados y se abren las puertas a empresas particulares en el estratégico y deprimido sector agropecuario.El adiós al subsidio universalEl impacto más inmediato para los hogares cubanos llegará por la vía de los precios. El Gobierno ha anunciado el entierro definitivo del subsidio universal, su medida más preciada de bienestar público. Los productos y servicios como el combustible, la electricidad, el transporte y el agua comenzarán a trasladar sus costos reales a los precios mayoristas y minoristas. A cambio, el Ejecutivo promete crear un Fondo de Protección Social para asistir exclusivamente a aquellos ciudadanos que queden registrados como “vulnerables” en una plataforma digital de actualización en tiempo real.En el plano laboral, se elimina la escala salarial fija y deja que los sueldos se negocien con los trabajadores en función de la capacidad financiera de cada entidad, y se termina con la aprobación administrativa para el pluriempleo de profesionales de la salud, la educación y la investigación. También se dota a las empresas de la facultad directa para despedir trabajadores por motivos económicos o estructurales, fijando una indemnización única de entre tres y seis meses de salario básico. Pero es llamativa la decisión de “establecer incentivos para retener la fuerza de trabajo calificada con énfasis en los jóvenes”, en momentos cuando la isla sufre una sangría migratoria debido a la precariedad económica.Díaz-Canel ha tenido que salir al paso de futuras críticas y ha afirmado de que las transformaciones económicas “no significan una renuncia al socialismo”. Las medidas, ha dicho, son resultado de propuestas de economistas y “del estudio de las experiencias de otros países socialistas”. Habló también de “un amplio debate” interno, aunque las reformas han sido impuestas bajo el férreo control del Estado. “Hemos llegado a un momento de madurez, de reflexión, propio del debate que en todos estos años se ha desarrollado, que nos está diciendo que teníamos que seguir defendiendo el socialismo, pero construyéndolo con algunas transformaciones”, ha justificado el mandatario. “Todos hablamos de que hay que mantener la justicia social, pero lo primero que hay que hacer es producir”, zanjó en unas declaraciones que ponen el sello a lo que ya se ve como un cambio difícil de imaginar hace unos años. La revolución cubana se abre al capitalismo.
Cuba se abre al capitalismo y aprueba su mayor reforma en décadas: banca privada, mercado de cambios y fin de los subsidios
El Gobierno de La Habana anuncia la liquidación de las empresas públicas “que no soporten la devaluación” y entierra el igualitarismo
Cuba aprueba 176 medidas que autorizan banca privada y participación privada en empresas estatales. Para manager IT/CTO: acceso a capital privado y partners internacionales posibles, pero devaluaciones CUP volatilizarán costos operativos en infraestructura cloud.












