El desayuno estaba agendado desde hacía varios días. Pero, a esta altura, la agenda ya es parte del mensaje. Javier Milei recibió este viernes por la mañana a Manuel Adorni en la Quinta de Olivos, en uno de los encuentros que ambos mantienen periódicamente para repasar asuntos de gestión. La reunión, sin embargo, se produjo en un momento muy distinto al de otras ocasiones. El jefe de Gabinete atraviesa su crisis política más profunda desde que llegó al Gobierno y el Presidente decidió enviar una señal inequívoca: no piensa soltarle la mano.
La secuencia adquiere todavía más relevancia porque se encadena con otra imagen que la Casa Rosada ya tiene completamente diseñada. Este sábado, ambos volverán a mostrarse juntos en Rosario durante el acto oficial por el Día de la Bandera. Adorni ocupará un lugar destacado en la primera fila junto a Karina Milei, en una postal que reunirá a prácticamente todo el gabinete nacional y que buscará transmitir una idea de normalidad en medio de una controversia que ya lleva más de tres meses.
En Balcarce 50 insisten en una definición que se volvió casi una doctrina interna: Adorni es inocente. Javier y Karina Milei no tienen intenciones de desplazarlo y tampoco existe, por ahora, una negociación para ofrecerle una salida elegante. La combinación de presión parlamentaria, cuestionamientos de los aliados y desgaste mediático no alteró esa decisión. Todo lo contrario. Cuanto más se amplificó la discusión pública, más explícito se volvió el respaldo presidencial.













