El Ministerio de Gobernación (Mingob) inició este 18 de junio las pruebas de un nuevo sistema para bloquear señales de telefonía, internet y otras comunicaciones en las cárceles del país. Sin embargo, la estrategia enfrenta al menos tres obstáculos: una tecnología criminal que ha evolucionado más rápido que la estatal, denuncias de corrupción dentro del Sistema Penitenciario y vacíos legales para involucrar a todos los proveedores de internet.

La viceministra de Tecnología de la Información y las Comunicaciones, Karen Ortiz, informó el lunes 15 de junio que los equipos utilizados para las pruebas ya ingresaron al país y fueron instalados, mientras concluyen los procesos de programación con empresas proveedoras de servicios.

“Los equipos provienen del extranjero y estamos finalizando una programación a nivel de sistemas que debe hacerse con las empresas proveedoras de servicio”, explicó la funcionaria, quien además indicó que se trabaja en cerca de 20 aspectos técnicos relacionados con la inhibición de señales dentro de los centros de detención.

Por razones de seguridad, los detalles no fueron divulgados, pero oficialmente se conoció que las pruebas técnicas se efectuaron en 10 centros carcelarios con equipos temporales y software especializado.