M+.- Mientras una cepa poco común del Ébola causa estragos en Uganda y la República Democrática del Congo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ve envuelta una vez más en la defensa del clima. Una comisión de alto nivel de la OMS, integrada por políticos y defensores del medio ambiente, ha instado a la organización a declarar el cambio climático “emergencia de salud pública de importancia internacional”.

Esto nos remite a la década de 2010, cuando el director general de la OMS calificó el cambio climático como el problema de salud más importante del siglo XXI. Poco después llegó el COVID-19, y se constató que la preparación y la respuesta inicial de la OMS presentaban deficiencias significativas.

Es evidente que no se ha aprendido la lección. La afirmación principal de la comisión de la OMS es que el cambio climático supone una "amenaza catastrófica para la salud humana". Su principal argumento se basa en un estudio publicado en The Lancet que muestra que las muertes por calor en Europa están aumentando rápidamente, hasta alcanzar las 63,000 al año. Incluso dejando de lado la peculiaridad de que una emergencia sanitaria mundial se base principalmente en datos europeos, el argumento no resiste un análisis riguroso.